26.12.10

Quiero que estés atento...


Todo efecto mágico consta de tres partes o actos. La primera parte, es la presentación: el mago muestra algo ordinario, una baraja de cartas, un pájaro o una persona. El mago lo exhibe, os puede invitar a que lo examinéis, para que veáis que no hay nada raro, que todo es normal. Pero claro, probablemente no sea así. El segundo acto es la actuación: el mago, con eso que era ordinario, consigue hacer algo extraordinario. Entonces intentaréis descubrir el truco, pero no lo conseguiréis, porque en el fondo, no queréis saber cuál es. Lo que queréis es que os engañen. Pero todavía no aplaudiréis. Que hagan desaparecer algo no es suficiente, tienen que hacerlo reaparecer. Por eso, todo efecto mágico consta de un tercer acto, la parte más complicada de este acto, es el prestigio.
Hacía ya tiempo que no escribía nada sobre cine, y en cuanto vi Origen de Christopher Nolan supe que si buscaba una buena película sobre la que escribir ya la había encontrado. Lo difícil era escribir algo con sentido, evitando spoilers, e investigando algo más de lo habitual. Explorando un poco en su poco abultada filmografía, di con una pequeña respuesta con el revisionado de El Prestigio, pues no es difícil ver la relación entre ambas películas si, como repite y repite Alfred Borden (Christian Bale), uno está atento.

Se puede tomar El Prestigio como una buena película, pero que no es del todo fiel a sí misma, ya que se trata el tema del secreto de los trucos de magia, un secreto inconfesable para un mago. Si se entiende que una película es un truco de magia, y el director y escritor de la misma -en este caso coescrita junto con su hermano Jonathan- es el mago, no me parece comprensible que al final de la misma se revelen los trucos que utiliza. Por ello ésta es quizá una historia fallida.

Pero Nolan consigue su prestigio en Origen, donde construye un verdadero espectáculo de magia y engaño, sin dejar de mostrar las cartas, aunque distrayendo al espectador para que de verdad el truco haga su efecto.

No es cierto para nada que se deje un final discutible, no termina su película para dejar que el público decida el final. Lo que ocurre es que tienes que estar atento.



1 comentario:

Prometeo dijo...

Está bien. Hay veces que sí parece que más que otro busque engañarnos es que estamos totalmente dispuestos a que nos engañen.