5.3.11

El Escarabajo.

Copos blancos como la nieve caían del cielo… de hecho… sí, era nieve.


Los infantiles hombres que terminaban su noche cuando la luna aún se estaba desperezando se revolcaban con la espalda en los charcos, caminando después con pose desafiante y autodestructiva. ¿Respeto? Respeto encontrarás haciendo algo por alguien y no con ceños fruncidos.

Entramos en la cueva, no estamos solos. Jimi, Kurt, Bob, Janis y Jim observan desde las paredes el desfile de curiosos personajes que pululan por la estancia. Un drugo baila el robot con una esquimal islámica, una banda de moteras lesbianas danzan en un corro privado junto con una cheer-leader con bufanda.

Empieza la hiperactividad, cientos de miles de ideas burbujeando en la cabeza, multitud de gestos vertiginosos, los dedos se agitan salvajemente mientras los pies no aciertan a orientarse igual uno que el otro.

-¿Hay algún cocodrilo en la sala?

-Lo siento, sólo es un caimán…

Conseguí capturar a esa musa que hacía cabriolas por las paredes en forma de sombra. El jabón no funcionaba, pero Tiger Lily me la cosió de nuevo a los pies.

Caballitos saltando y ardillas de colores.

¿Yo? Yo sólo bailo con Bad Boys, una cerveza y la antorcha olímpica en manos de otro. De nada sirve colgar boca abajo a una estrella de mar si no ves dónde tiene los ojos.


2 comentarios:

Anónimo dijo...

Jajajajaja Señor Doble P.

Creo que voy a empezar a leer lo que escribes acá!!
Me trae buenos recuerdos,
el cocodrilo,
sus dos tarumbas amos...

¿Funcionaron la aguja y el hilo?

P. Lavilha dijo...

¡Y yo que pensaba que ya lo hacías!

Sí, la verdad que era lo que necesitaba.