24.4.12

La página vacía.


Me senté frente al ordenador y escribí un par de palabras mientras distraía mi mirada con cada objeto que participaba del caos de mi escritorio. Afuera llovía, y el sol se ocultaba tras una cortina gris.

—¿Escribes? —me preguntó Claire desde el sofá, llevaba el pelo recogido y las gafas de leer, entre sus manos tenía un desgastado ejemplar de La hojarasca de García Márquez que yo mismo le había regalado un par de años atrás. Me encantaba verla ahí, con aquella luz, su forma de pasar las páginas, su forma de preguntarme sobre qué escribo, su forma de sonreírme.
—Pues hace mucho que no —contesté tras una pausa—, creo que estoy tan cómodo aquí en casa contigo que no necesito imaginar nada… como si la desdicha fuese mi verdadera inspiración.

Vi la decepción en su rostro, no por el hecho de que no estuviera escribiendo, sino por sentirse culpable por mi sequía creativa. No era mi intención, todo lo contrario, pero no encontré palabras para arreglarlo. Pensé en que quizás debía tumbarme con la cabeza en su regazo y disculparme con una mirada vidriosa… no sé por qué no lo hice. En su lugar me quedé sentado con la mirada perdida.

¿Y no será que quizás deba estar solo? ¿Y si toda una vida llena de relatos y fantasía no resulta tan grata como la que me aguarda en aquel sofá junto a la ventana?

Fue entonces cuando apagué el ordenador y suspiré aliviado. —Espera —me dije en silencio—, no pienses en los extremos, recuerda eso que ponía en aquel libro… ¿cómo era? —busqué en el primer cajón mi cuaderno de citas.
«Los extremos son frontera tras la cual termina la vida, y la pasión por el extremismo en el arte y en la vida es una velada ansia de muerte».
Así que me acurruqué junto a Claire y me olvidé de las palabras que no llegaban… ya lo harían mañana quizá.

4 comentarios:

Pilar dijo...

Dí que sí, la gente confunde vivir el momento con vivir al límite, o vivir deprisa...

Lobo de Bar dijo...

¿De quién es la cita? Mola.

Es verdad que cuando estás jodido el impulso de escribir es más fuerte y placentero, pero cuando estás bien lo haces con más equidistancia.

Hay que disfrutar de esos momentos de sofá, también son esquivos y ya habrá tiempo para las palabras...

P. Lavilha dijo...

Es de Milan Kundera en "La insoportable levedad del ser" (lo recomiendo).

Lobo de Bar dijo...

Leímelo años atrás, no tenía guardada esta cita...