8.4.12

Los tristes atardeceres de Siempre Se Acaba.

Soñamos con ser niños perdidos en Nunca Jamás, siempre jugando y viviendo mil aventuras con piratas e indios, escuchando cuentos en el árbol del ahorcado con los marsupios repletos de golosinas imaginarias y durmiendo a pierna suelta mecidos por el hálito de las estrellas… sí es cierto que somos niños, también que estamos perdidos, pero este país se llama Siempre Se Acaba, y yo solo esperaba que durase un poco más.

No pensé que por dejar algo fuera de la nevera se fuese a poner malo, ni siquiera fui yo el que lo sacó de ahí, más bien yo soy lo que se puso malo.

Sensación harto extraña la que se abriga entre mis hígados, una especie de desasosiego pasivo, como el despertar de unas lágrimas que se habían ido y que aún no acaban de llegar, como la sangre brotando de la herida infligida por una daga sin filo alguno.

Mi brújula no me indica ninguna dirección, y hoy no tengo ojos que me digan que en verdad señala todas, hoy no hay norte en mi mapa, ni siquiera hay mapa; y lo que más lamento ahora es que no vaya a haber sonrisas en las postales que envíe, o que no sean del todo sinceras, que estén vendadas, que escondan sueño.

No hay árbol del ahorcado en Siempre Se Acaba, hay un banco desconchado enfrentado a un muro donde hay pintado un atardecer en el mar, un eterno crepúsculo con la cristalina superficie reflejando las migajas del abatimiento y la infinitud de la nada.

Pues no sabré encontrar más tesoros enterrados sin mi brújula ni mi mapa, no habrá nadie que me empuje en el columpio y tendré que ensuciarme para levantar castillos en la arena donde habiten mis princesas imaginarias, supongo que será bonito eso de ensuciarse otra vez…


"Es el último día de verano y me he quedado fuera, en el frío, sin una puerta para volver a entrar".

5 comentarios:

Lobo de Bar dijo...

Triste entrada para encontrarse un lunes después de puente :p Habrá que buscar otra brújula, y ensuciarse suele estar bien...

P. Lavilha dijo...

Bueno, ya sabes, este tipo de cosas no toma muchas vacaciones... de todas formas, la función terapéutica de escribirlo esta vez parece haber hecho más efecto, sin contar con que me he ido de "Catarsis asturiana"... No pintan tan mal las cosas, aún puedo sonreír. Sé que no tardaré en encontrar la brújula y, la verdad, esta vez me apetece mancharme de barro hasta los ojos.

Lobo de Bar dijo...

Bien bien, me alegro...

Amanecer Nocturno dijo...

Ensuciarse te hace más primitivo por unos instantes y así consigues que recuerdos de otra época empujen el presente-pasado reciente que suele gobernar nuestra cabeza.

Me encantó tu forma de hablarle a la tristeza, sobre todo por el árbol del ahorcado (¡cuántos veranos me han venido de repente!).

Un saludo.

P. Lavilha dijo...

Muchas gracias, veo que has captado lo que quería decir con ensuciarme :)