22.1.11

Psicodelia aplicada.

Saqué con inesperado poco esfuerzo un pie envuelto en un calcetín untado en fango... aquello apestaba. Debería cortarme las uñas -pensé- pero no hay nadie alrededor que me vea, así que tampoco me urge demasiada prisa en acicalarme un poco.

Es sencillo, programación básica llevada al límite por algoritmos empapados en café y cerveza. Se cae, se cae... no pasa nada, era paracaidista, sabe usar su viejo culo para evitar daños.

Hoy tenemos el cuello muy largo y la cabeza oscila colgando a la altura del ombligo. Otros están verdes de envidia de conseguir sólo con drogas lo que nosotros soltamos gratis.

Ahora dime... ¿Qué pasó con las glándulas?

3 comentarios:

Agustín Ostos Robina dijo...

¿Surrealismo? ¡Presente!

Prometeo dijo...

Mejor que te cuelgue la cabeza y te agarres al suelo con las uñas que sujetártela con una corbata mientras resbalas por la mierda.

P. Lavilha dijo...

Me encanta este último comentario.