No hacía mucho que me había quedado sin trabajo ni dinero,
era lo habitual en los tiempos que corrían –o más bien, desandaban- y desde que
tengo memoria recuerdo haberme dicho que jamás sería un sintecho durmiendo
entre cartones en la sucursal de cualquier banco-sanguijuela, así que me fui
derecho a la editorial Random para proponerles una idea descabellada a modo de
negocio arriesgado, les propuse que me financiaran una vida errante rumbo a las
cimas tibetanas a cambio de enviarles semanalmente mis desventuras en la
carretera, como una suerte de Jack Kerouac de la era tecnológica con un
teléfono portátil en el bolsillo trasero y una grabadora de mano digital, gafas de sol polarizadas y bambas
cómodas y robustas… todo un lujo para tratarse de un hombre pobre antaño niño
rico. Lo curioso es que picaron, y ahora escribo esto tras mi primera jornada
de nomadismo, a unos cuantos kilómetros aún de Bayona.
Mostrando entradas con la etiqueta Jack Kerouac. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Jack Kerouac. Mostrar todas las entradas
20.2.12
Viajero estético de bolsillos vacíos.
Enviar por correo electrónicoEscribe un blogCompartir en XCompartir con FacebookCompartir en Pinterest
por
'P. Lavilha
3
comentarios
Etiquetas:
bancos,
Bayona,
carretera,
dinero,
Eddie Vedder,
editorial,
Jack Kerouac,
música,
pobreza,
Random,
tecnología,
Tíbet,
viaje,
vida
25.1.12
De Dave Wain y los culos sucios de Norteamérica.
(…) Estaban él y George Baso y a este último se le ocurrió la verdad increíblemente sencilla de que en Norteamérica todo el mundo andaba por ahí con el culo sucio, pero todo el mundo, porque el antiguo ritual de lavarse con agua después de ir al baño no se le había ocurrido a nadie en toda la antisepsia moderna – Dice Dave: “La gente tiene en Norteamérica todas esas perchas con ropa limpiada en seco en sus viajes, se rocían con Eau de Cologne, se ponen Ban and Aid o lo que sea en los sobacos, se horrorizan al descubrir una manchita en una camisa o en un vestido, probablemente se cambian dos veces al día la ropa interior y las medias, andan de un lado a otro envanecidos e insolentes creyendo que son las personas más aseadas del mundo y en realidad andan por ahí con el culo sucio − ¿No es asombroso? Me merezco un trago por eso” dice sacándome el vaso, por eso pido otros dos, estuve amarrete, Dave puede pedir todos los tragos que quiera y cuando quiera, “El Presidente de Estados Unidos, los ministros de Estado, los grandes obispos y grandes tipos en todas partes, hasta el menos calificado de los obreros con su orgullo furioso, las estrellas de cine, los ejecutivos y grandes ingenieros y presidentes de sociedades anónimas y agencias de publicidad con sus camisas de seda y sus valijas grandes y muy caras en las que llevan cuando viajan varios de esos cepillos para el pelo importados de Inglaterra y afeitadoras y pomadas y perfumes, ¡todos andan por el mundo con el culo sucio! ¡Y lo único que uno debe hacer es lavarse sencillamente con agua y jabón! ¡No se le ocurrió a nadie en toda Norteamérica! ¡Es una de las cosas más graciosas que escuché! ¿No te parece increíble y maravilloso que nos llamen beatniks sucios y asquerosos cuando somos los únicos que tenemos el culo limpio?” – En efecto, la cuestión del culo se había difundido rápidamente y todas las personas que tanto Dave como yo conocíamos estaban embarcadas en esta gran cruzada cuya causa, debo decirlo, es sin duda justa – De hecho, en Big Sur yo había instalado un estante en el retrete de Monsanto para poner el jabón y todo el que fuera allí tendría que llevar un balde con agua en cada excursión – Monsanto no estaba enterado todavía, “¿Te das cuenta de que hasta que se lo digamos el pobre Lorenzo Monsanto, el famoso escritor, seguirá caminando con el culo sucio?” – “¡Vayamos a decírselo ahora mismo!” – “Porque si esperamos un minuto más… y además, ¿sabes qué le pasa a la gente que anda con el culo sucio? Sienten todo el día la culpa que no pueden comprender, van a trabajar a la mañana muy aseados y al viajar en el tren uno puede oler el perfume del jabón en la ropa y el Eau de Cologne, sin embargo hay algo que los carcome, algo que está mal, ¡saben que algo anda mal y no saben qué es!”.
13.1.12
Del naranja y negro Princeton.
Descansaba relajadamente en mi cuarto después de tediosas
horas de estudio, acompañándome estaban las palabras de un Jack Kerouac
abandonado de todo, incluso de sí mismo, en una destartalada cabaña en Big Sur, CA.
Él vive en estos capítulos soledad bañada en la Paz más
absoluta, gozando con los colores del cielo, hablando con el mar… Retrata aquí
la belleza del mundo, y critica muy sutilmente a una sociedad manchada de
materialismo e incapaz de ser feliz. También comenta, y a esto es a lo que
quería llegar, la novela de Hermann Hesse El
lobo estepario (la cual está ahora mismo en mi lista de títulos esperando
en mi anaquel) y cito:
(…) lo cual resulta para mí infinitamente más interesante que la estúpida y absurda novela ‘El lobo estepario’ que está en la cabaña y leí con indiferencia, un viejo estúpido denunciando el “conformismo” actual, mientras se cree todo el tiempo una especie de gran Nietzsche, viejo imitador de Dostoievsky con 50 años de retraso (se siente torturado en lo que llama un “infierno personal” ¡porque no le gusta lo mismo que le gusta a los demás!) – Es mejor contemplar al mediodía el naranja y negro Princeton de las alas de una mariposa – Y lo mejor de todo es ir de noche a la costa a escuchar el sonido del mar.
Es curioso que la opinión del que quizá
sea mi escritor favorito influya tanto en mi prejuicio hacia una novela que aún
no he leído –y que ardía en ganas de leer- Sin embargo, no me dejaré convencer
tan fácilmente y seguiré con mis planes de leerla antes de marzo.
También me llama la atención que muchas veces, hace no tanto
tiempo, yo me sentía en ese “infierno personal” por sentirme demasiado
diferente, y estoy convencido de que, de haber leído El lobo estepario en aquella época estaría ahora más encerrado en
mí mismo y no podría ser feliz, pues no sabría apreciar del todo esas alas de
mariposa como sé hacerlo ahora.
Duluoz, te debo una más.
10.10.11
Réquiem por Neal Cassady
(…) y unos días después me telefoneó Bryan:
–murió Neal,
murió Neal.
–hostias, no.
Luego Bryan me
explicó algo más del asunto. Y nada más.
Sí, no había
duda.
Neal, había
encontrado su movimiento, no hacía daño a nadie. El tipo duro de la cárcel,
allí tumbado junto a una vía férrea mexicana.
Esa única
noche que estuve con él le dije:
–Kerouac ha
escrito todos tus otros capítulos, yo he escrito ya tu último.
–Adelante
–dijo él–, escríbelo.
Punto y aparte.
Charles Bukowski
(Escritos de un viejo
indecente)
22.3.11
En el camino otra vez.
(...) Ésta es la única manera de vivir, basta con no morir. Yeeppa, ha habido ocasiones en las que hubiera querido morir, pero estoy decidido a aguantar lo más posible, ahora que estoy contigo y quiero estarlo mucho tiempo. Dios mío, ni siquiera me asusta este frío en los pies, mientras pueda seguir caminando con ellos. Señor, ya sé que me lanzaste al mundo sin dinero pero a cambio me concediste el derecho a quejarme. ¡Yuju! Quejarme levantando la mano izquierda pues de tanto hacerlo la derecha se me acabará cayendo. Aunque al fin y al cabo tengo un bebé en camino, sólo habrá que esperar un poco más, luego ver qué nos depara Californy esta vez y arriesgar, arriesgar como ahora mismo y mirar hacia adentro y a mi alrededor y seguir jugándomela aquí, allá, hasta hallar el modo correcto, cuidar de ti, chico, oh, Señor.
Jack Kerouac (Pic)
11.2.11
Bliss! Happiness!
¿Dónde estaba el truco? Yo lo he encontrado.
He dejado de ver el sol pasar desde el sofá y he salido a perseguirlo... no me ha quedado demasiado tiempo por aquello de los exámenes, ya sabéis... taurina, fotocopias, tests, café, bolis en el bolsillo, no te olvides de dni, ojo que los fallos restan... pero bueno, he sido feliz y eso basta.
Ahora ya terminó todo eso, pero sigo alejado de un techo y cambié el pupitre con Red Bull y apuntes por prao con cerveza y Kerouac.
No necesito nada más.
He dejado de ver el sol pasar desde el sofá y he salido a perseguirlo... no me ha quedado demasiado tiempo por aquello de los exámenes, ya sabéis... taurina, fotocopias, tests, café, bolis en el bolsillo, no te olvides de dni, ojo que los fallos restan... pero bueno, he sido feliz y eso basta.
Ahora ya terminó todo eso, pero sigo alejado de un techo y cambié el pupitre con Red Bull y apuntes por prao con cerveza y Kerouac.
No necesito nada más.
El secreto de la felicidad es tener gustos sencillos y una mente compleja, el problema es que a menudo la mente es sencilla y los gustos son complejos.
Fernando Savater
Suscribirse a:
Entradas (Atom)




