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19.9.11

Dios nos odia a todos.

Me gusta imaginármelo de esta forma, algo así como en una recaudación de fondos o un evento por el estilo, lleno de elitistas y personajes famosos del mundillo literario. Un rollo de fiesta de ricachones asquerosos bañados en champagne con el mayordomo de la Presley paseándose con una imponente pirámide de  Ferrero Rocher.

Yo no soy exactamente yo, más bien una suerte de Hank Moody, en tiempos de bonanza, como en aquel relato, Convite, no sé si alguno se acuerda. Tal vez imaginármelo todo así no sea más que una sombra de las ganas de cierto éxito, de querer llegar a esas alturas para demostrarse a uno mismo que no es como aquella gentuza, no sé si me explico, supongo que un poco sí.

En esta fantasía no voy solo, pero a diferencia que en Convite, mi acompañante no es un florero. Es alguien que también tiene éxito en su mundillo particular, quizá tanto o más frívolo que en el que nos movemos ahora mismo. Creo que no haré alusión a este sector para evitar delatarme, ya sabéis, no tiene gracia si esa persona descubre que estoy hablando de ella, aunque, si lo pienso bien, tiene cierto morbo... pero... bueno ¿por dónde iba?... ¡Ah, sí! El caso es... el caso es que en esta fantasía yo soy yo pero algo cambiado, no mucho, no tanto como en Convite, donde la fama y el oro me apartan de mí mismo; pero ella... ella es igual. Por eso me gusta, porque no puedo inventarme un personaje para ella, ella es el propio personaje.

El final de la historia sería más o menos el mismo que en Convite, después de tiempos de apogeo, caída en picado a lo más bajo, lo que viene siendo tocar fondo, y después... supongo que después me convierto en lo que de verdad quería ser.

3.9.11

Trigo introspectivo.

Otra vez siento que me falta algo, que se me ha ido algo.

Algún personaje de estos que ya he usado en varios relatos, al que últimamente no echaba de menos... y ya... pues ya no está.

Vino y se fue tantas, tantas veces... aún tengo más, siempre tendré más, pero es la que realmente presiona mis dedos contra cada tecla para formar cada sílaba, cada palabra... y no se me antoja ahora nada más que estar solo. Solo un rato. Que ningún corazón delator me haga perder los nervios. Que cada resaca sea en la soledad de mi cama con otro folio en blanco... esconder aquél cadáver, escapar de aquella isla...

Creo que soy imbécil... o quizá sólo sea feliz.


9.8.11

Dulce Dama de Muerte.

Si leo antiguos relatos que salieron de mis dedos veo ahora que quizás no he sido justo con algún personaje que aparecía en ellos... tal vez sea por el hecho de tener una musa maldita, una suerte de luna llena tan brillante que impide que el cielo nocturno luzca una sonrisa de estrellas.

No sé si es que no nos gusta, pero apenas hablamos. De hecho, no funciona así. Ni yo la he elegido ni ella a mi, es más bien una cuestión de un aura de energía cuando está cerca, creo.

Todo tiene su opuesto, y parece que hace ya un tiempo que ha aparecido mi antimusa. No hay mala intención en sus poderes, de eso estoy seguro, pero de igual forma que una inspira sin pretenderlo, la otra diluye cada nube de mi cabeza en el aire y hace que la mina de mi lápiz se quiebre y haga que la punta de madera chirríe al arañar un papel cada vez más blanco. 

No quiero hacer daño a nadie con mis palabras y eso hace que no me atreva a escribirlas, eso es la antimusa... odio el papel en blanco, odio no poder seguir escribiendo más.

3.7.10

Hoy la cosa es diferente.

Si esto no continuaba no podía ser por otra cosa más que porque estuviese ocupado con otras, siempre banales, cosas.

Ahora... ahora, bueno, ahora no estoy tan ocupado como realmente debería... mejor sería decir que por vez primera escribo lo que serían Notas de un borracho estándolo de verdad, y no al día siguiente de la travesura.

Ya no vivo en un pequeño cuarto con la pantalla de mi ordenador siempre abierta, ahora todo funciona de manera distinta, ahora estoy en un nuevo piso con tres nuevos personajes en la historia.

¿Qué se puede esperar de las noches aquí cuando la segunda de ellas un gato se cuela en la habitación de El Tantra durante la noche y empieza a devorar al durmiente inquilino? ¿Qué habría sin UNNO? ¿Sin misteriosos visitantes?

Todo parece emocionante, será un nuevo capítulo.