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23.4.14

He tomado por costumbre refugiarme en el Sol Naciente cuando no consigo escribir nada, cuando no se me ocurren historias y empiezo a dudar de mi capacidad para tratar con ellas. La primera vez que oí hablar de este sitio fue en una vieja canción que hablaba de todos aquellos que se habían perdido entre dados y tragos; por aquel entonces me interesaba realmente todo aquello, todos esos falsos héroes de barra de bar que siempre tenían historias que contar, ese espíritu de la decadencia que busca redención en sitios equivocados, ese fondo de cada botella que quema la garganta y ese “dame de beber, bestia, ¿no ves que me divierte?”
Me fui sumergiendo poco a poco, dejando casi siempre buenas propinas y despertándome tarde al día siguiente con mala cara y la vieja náusea de ojos rojos. Así me gané el pálido triángulo en la muñeca, señal de los que suspiran a menudo con la mirada perdida en un universo de burbujas y cavilan lánguidos y deshechos por entre las espirales de un cuaderno garrapateado.
He probado a meditar, y creo que funcionó un rato de veras, pero enseguida se me olvidó cómo respirar y abrí los ojos en otra pieza que era la misma otra pieza de siempre. Preparé algo de café y lié un cigarro de hachís, entonces pensé que hacía tiempo que no me dejaba caer por aquel tugurio del barrio francés donde el suelo está pegajoso por el bourbon y las moscas practican sus bailoteos brownoideos que nos matan de risa.
La anarquía de los pequeños ruidos en la quijotera y el celofán. Canicas, cajas de cerillas, tonterías. He fabricado un escritorio de madera inventada y joroschó con un montón de cajones donde guardaré todas las páginas sinceras que a mí me gusta llamar calcetines. En otro rincón he puesto un cordel donde Alonzo tiende la ropa con pinzas de muchos colores para cuando consiga concentrarme, y es que aquí en el Sol Naciente se me permite hacer de todo mientras me emborrache y deje propinas.
—Recuerdo hace unas noches —le dije al mozo tras la barra— pensé en un tipo llamado Franz Flanagan que cierto día se despertó hecho un flan. No le dio mucha importancia y se quedó tumbado blando y fofo. Así de esta forma. Por la tarde ya no era más que una suerte de natilla de carne y seso y al caer la noche se escurrió por entre las rendijas y se diluyó en la humedad de la atmósfera. Supongo que la moraleja es —bebí un trago de algo— que cuando uno se siente como un total pusilánime lo único que puede hacer es levantarse de la cama. Aunque sea para ir al bar.
*   *   *
Ha pasado tanto tiempo desde que atravesé por vez primera aquella puerta, calado hasta los huesos y lleno de frío. Perdí mi brújula un día de esos y ni con este o este sol me oriento. Esa casa junto al río fue la ruina de muchos otros antes y ahora yo soy uno. Soy mi propia bola con cadena y alguien o yo mismo ha cambiado la cerradura. Me han enseñado que toda esta oscuridad es necesaria para que nos obliguemos a encender las lámparas y por eso empiezo a aceptarla. También a veces enciendo las teas equivocadas, pero procuro estar atento, o al menos intento intentarlo. Me he prometido prometerme que no voy a volver a volver a sentir que me siento solo. También me he prometido dejar de repetirme y dejar de repetirme.
Ahora hay una voz que canturrea.

         Ché, cebá el mate y a la ventana asomate.

5.4.12

Diez disparos.


Aprovechando que hoy es el décimo octavo aniversario de la muerte de Kurt Cobain, el último zurdo de Seattle y miembro del tan famoso como tenebroso Club de los 27 inaugurado por el Rolling Stone Brian Jones en 1969, me propuse hacer un sencillo post de mis cinco canciones preferidas de Nirvana, aunque al ponerme a ello me di cuenta de lo difícil de la decisión, por lo que escogí diez... enseguida me percaté de que me era imposible colocarlas en un orden, así que las dejo aquí, decidid vosotros, a ver qué pasa... (por supuesto se aceptan propuestas).

-All apologies
-Come as you are
-Dumb
-Frances Farmer will have her
-Heart-shaped box
-In Bloom
-Lithium
-Rape me
-Sliver
-Smells like teen spirit  



En memoria de Kurt Cobain (20.2.69/5.4.94)

2.1.12

Soundtrack '11

Esta vez no he escrito nada para despedir el año que terminaba, ni siquiera he hecho un repaso a gran escala de todo lo que he hecho o me ha pasado. En todos lados se hablan de las movilizaciones ciudadanas a nivel global, las revueltas del mundo árabe, dictadores muertos, terroristas que abandonan la violencia, Bin Laden de perdido al río mar, terremotos por aquí, tsunamis por allá, el adiós al "socialismo"...

Ha sido esta noche cuando he decido mirar todo lo que he ido poniendo en este blog a lo largo de 2011, pero no tardé en dejar de leer las parrafadas y centrarme únicamente en las canciones que acompañaban a muchas de ellas, evocando en mi corazón los sentimientos que en él habitaban en el momento en el que fueron elegidas para ilustrar con sonidos las palabras que escribía.

Se me ocurrió entonces la idea de grabar un disco de varios incluyendo todas éstas canciones, pero son muchas así que... lo lógico sería grabar unos cuantos discos, o aún mejor, grabar cuatro cds, uno por cada estación. 

Pero no, me gusta más la idea de que cada persona que cada persona que dedica algo de su tiempo a leer este blog me haga saber sus, digamos, 11 canciones favoritas de todas las que han sonado aquí durante este año. Puede ser en un comentario o dejármelo en mi correo. Supongo que nos os quitará demasiado tiempo, y podéis hacer alguna sugerencia para el 2012 (siguiendo la idea de los goliardos)

Sin más, os doy las gracias de antemano y también por cada segundo que dedicáis a leer lo que sale de esta cabeza loca.

The Beatles - Across the Universe
Beck - Everybody's gotta learn sometimes
Bob Dylan - Forever Young
Bob Dylan - It ain't me babe
Bob Marley - Bad Boys
The Byrds - You Ain't going nowhere
Country Joe & The Fish - Colours for Susan
Country Joe & The Fish - Flying high
Creedence Clearwater Revival - Need someone to hold
Crosby, Stills, Nash & Young - 4 + 20
Everly Brothers - All I have to do is dream
Grateful Dead - Dire Wolf
Jimi Hendrix - Little Wing
JJ Cale - Magnolia
Joan Baez - The times they are a'changin
John Coltrane - Alabama
Johnny Cash - Ain't no grave
Johnny Cash - Hurt
Johnny Cash - Ring of Fire
The Kinks - Days
The Kinks - Death of a clown
The Kinks - I'm not like everybody else
The Kinks - Victoria
Led Zeppelin - Stairway to Heaven
Nirvana - Dumb
Peter Krug - Fire in the city
The Polyphonic Spree - It's the sun
Pink Floyd - Breathe
The Pixies - Where is my mind?
Radiohead - Karma Police
Rafael Lechowski - 13
Santana - Black Magic Woman
Steppenwolf - Desperation
Steppenwolf - Take what you need
Supergrass - Alright
Tom Zé - Curiosidade
Traffic - Cryin' to be heard
The Velvet Underground - Heroin
The Willowz - I wonder

3.12.11

De la mano de Jane.

Para conocer a una chica no hace falta demasiado sexo.
(...) No quiero que crean ustedes que Jane era un témpano o algo así sólo porque nunca nos besábamos y todo eso ni nos enrollábamos mucho. No lo era. Por ejemplo, siempre nos cogíamos de la mano. No parece gran cosa, lo sé, pero para cogerle la mano era estupenda. La mayoría de las chicas a las que les coges la mano dejan la mano como muerta o creen que tienen que moverla todo el rato porque piensan que si no vas a aburrirte todo el rato o algo así. Con Jane era distinto. Íbamos al cine o algo así y enseguida nos cogíamos las manos y no nos soltábamos hasta que terminaba la película sin cambiar de posición ni darle una importancia tremenda. Con Jane ni siquiera tenías que preocuparte de si te sudaba la mano o no. Sólo te dabas cuenta de que eras feliz. Eras feliz de verdad.

J. D. Salinger
(El guardián entre el centeno)

29.10.11

La muerte del payaso.


se acabó la tragicomedia. se acabó el circo. yo lo he visto. mi maquillaje está reseco y se desquebraja en mi barbilla. ahogo mis penas en whisky y ginebra. el látigo del domador ya no chascará nunca más, los leones no lucharán y los tigres no rugirán. así que… bebamos todos por la muerte del payaso. la adivinadora de fortuna está muerta en el suelo. nadie la necesitará nunca más. el entrenador de insectos está agachado sobre sus rodillas buscando patéticamente a las pulgas fugadas.

así que bebamos todos por la muerte del payaso.


¿y quién era aquél payaso? ¿acaso era yo? tal vez yo sea nadie... y ella la adivinadora de fortuna. o quizá sea el domador que no consigue amansar a las fieras. sé sincera. no tenemos nada que hacer. yo soy el loco buscando pulgas fugadas. yo soy el circo. ¿soy el circo? ¿o ya se ha terminado? el dado no tiene razón. no la tiene tampoco otro trago. ni travis calzado en deportivas nuevas y sigilosas. no tiene razón nadie. son animales. lo somos, sí, no tenemos nada que hacer. estoy atrapado porque quiero irme sin equipaje pero tengo una maleta muy pesada entre mis brazos. una maleta que no quiero soltar. no, nunca. es la pequeña niña india que me pide que busque un libro que prestarle y no encuentro más que sudokus y guías televisivas.

no sería una mentira decir que es la canción más bella y más perfecta que he conocido. la canción más bella que en otra noche de insomnio y tenues luces neblinosas mr. tambourine me tarareó al oído. jamás podrás tocarla con esas ajadas cuerdas de guitarra. me dijo. pero nunca podrás olvidar su melodía. y quizá por eso beba… por la muerte del payaso.

me senté otra vez en el taburete de cualquier bar, con cualquier periódico a la luz de una cerveza. ¿cómo está el mundo? me preguntó mi pájaro AZUL. a él no le importa el mundo. pensé. él es el MUNDO. el mundo no está tan bién. contesté. en el mundo mucha gente espera en el sofá sin trabajo esperando poder poner un plato en la mesa para sus hijos mientras oye en televisión que hay mucha gente esperando en el sofá sin trabajo esperando poder poner un plato en la mesa para sus hijos. y se olvidan de que mucha más gente pierde un hijo cada día. con barrigas hinchadas. y moscas. con los ojos llorosos de no conocer más que arena y hambre. en este mundo hay gente que se alimenta de bits y pantallas táctiles y manzanas mordidas y hace colas por subir otro escalón en la pirámide babilónica de la MÁQUINA. mientras pies descalzos y astillados caminan sobre escombros para encontrar otro trago de agua. no tenemos nada que hacer. el payaso a muerto. tintin ha vuelto. botero engorda a jesucristo. dylan sobrevivirá a picasso. eta en paro. el payaso. el único loco que nos hacía sentir cuerdos. ha muerto. ahora nosotros somos los locos.
cómo está el MUNDO. y mi pájaro aletea impaciente por saber la respuesta. pués no la sé. le susurré. no la sé, compañero. sólo sé que el payaso ha muerto. no me gustan los payasos. no me gustaba ese circo. no me gustaban los llantos entre aplausos ciegos y sonrientes cuando se bajaba el telón. ahora el circo ha muerto y yo sonrío de nuevo.

3.9.11

Trigo introspectivo.

Otra vez siento que me falta algo, que se me ha ido algo.

Algún personaje de estos que ya he usado en varios relatos, al que últimamente no echaba de menos... y ya... pues ya no está.

Vino y se fue tantas, tantas veces... aún tengo más, siempre tendré más, pero es la que realmente presiona mis dedos contra cada tecla para formar cada sílaba, cada palabra... y no se me antoja ahora nada más que estar solo. Solo un rato. Que ningún corazón delator me haga perder los nervios. Que cada resaca sea en la soledad de mi cama con otro folio en blanco... esconder aquél cadáver, escapar de aquella isla...

Creo que soy imbécil... o quizá sólo sea feliz.


16.6.11

Toma mi mano y mira a la luna.

El truco es “olvídate”, deja de pensar, y creo que funciona.

Yo no sé hacerlo demasiado bien, pero al menos lo intento. Todos podemos mirar a la luna y pensar “la he visto más brillante” o, en cambio, decirnos que jamás veremos otra tan bella, ni peor, simplemente otra, y que siempre será una cara que nos sonríe en la oscuridad y no una simple roca flotando en el cielo.

Tal vez lo que me asusta es que olvidarme así, sin más, es como anular el sueño, afirmar que nunca será real; y eso es lo que no quiero.

Hay cercas de alambre por todas partes, no encuentro un sitio donde mi mente pueda descansar.

Me basta con ver vuestros ojos felices, y espero escupir el veneno que hay en los míos y luego echar tierra encima, pues me quema en las pestañas y no me deja colgar de ellas las historias que quisiera contarte algún día.

Algún día podré mirar de nuevo a la luna y sonreiré pensando en todos los momentos en los que lo pasé mal sin necesidad.


13.6.11

Lobo.

Hay un lobo acechándome.
Lo veo ahí, mirándome con sus brillantes ojos, su pelaje sucio y sus colmillos grises.
Sé que sólo es un sueño, pero el miedo es real en mi pecho.
Dame la mano. Ya la noto.
Ya estoy tranquilo.
En verdad yo soy el lobo. Y yo soy el cordero.
No hay otra cosa que me ataque más que yo mismo.
No me sueltes aún. Me cuesta aprenderlo.
Mata al lobo. Mata al lobo.
Yo no sé matarlo. No me atrevo.
Ayúdame a matar al lobo.
Está ahí. ¿No lo ves?
¡Mátalo!
Pero ten cuidado con tus flechas, que el lobo es parte de mí.

30.5.11

Hojas arrancadas...

¡Qué feliz es la suerte de la vestal sin tacha!
Olvidarse del mundo, por el mundo olvidada.
¡Eterno resplandor de la mente inmaculada!

Cada rezo aceptado, cada antojo vencido.
Alexander Pope

29.5.11

De Sol y el Anillo de Fuego.

Tal vez he estado demasiado tiempo alejado de estas páginas... si hay por ahí alguna mente enloquecida que haya echado de menos mis palabras, pido disculpas.

Me fui al Sol, qué lugar tan maravilloso.

Lo raro, lo que me extraña aún, es que a pesar de todo el conocimiento que ha entrado en mi quijotera en las últimas semanas, me resulta harto difícil expresarlo con palabras.

No sé qué más puedo decir. De nada.

Tal vez debería cortarme el felpudo, afeitarme las barbas y cambiarme de ropa; pero me pesa mucho el trono de mimbre donde asiento mis posaderas y leo y leo y leo sin enterarme de nada. Es terrible lo que puede llegar a madurar uno en unos pocos años.

El problema -que al mismo tiempo no lo es- es que estoy en un anillo de fuego, caí en él y las llamas crecieron... y quema, quema, quema...


6.5.11

Cuando yo desaparezco.

Y hoy me dan igual esos colores.
No me importa ese negro que se torna azul,
ni esa manada de caballos de fuego que saludan al desierto helado.

Hay más gente y yo, desaparezco.

No quiero saber ya nada más de diligencias llenas de mierda,
ni de palabras escritas por otro,
ni de frutas,
ni de ojos.

Porque significa que hay más gente,
y que yo desaparezco.

Oigo disparos no muy lejos y salgo a bañarme en la lluvia.
Estoy contento,
porque hoy el cielo llora por mí.


10.4.11

No soy yo.

Todo estaba mezclándose, no ahí fuera, sino en la coctelera de mi cráneo. Era todo, palabras sueltas y democracia y chancletas y palos rotos y… no sé, quise llorar las palabras y sólo salió sal, quise vomitarlas y sólo salió bilis, quise escribirlas y la tinta impregnó de azul mi mano izquierda.


Creía que lo había visto, bueno, creo que lo creía, pero más tarde me di cuenta de que no eran más que luces bailando y engaños de la cerveza. Aunque… pensándolo bien, fue real. Puedes intentar convencerte de lo contrario pero en el fondo… en el fondo no es más que un insulto a tus oídos susurrado desde dentro.

Quiero sonreírme, y, de hecho, lo hago. Me siento a tomar el aire y lanzo balones naranjas a las palomas que se cruzan por mi camino. Miro a la gente. Respiro. No, no me gusta… ni siquiera puedo guiñarle un ojo al espejo. No hay más, no tenía que decirlo, todo estaba mezclándose y a nadie parecía importarle.

7.4.11

Pequeña Ala.

-¿De verdad lo harías? ¿Te lo perderías... por mí?
-¿Por tí? Por ti yo me pierdo hasta mi entierro.

Ella camina entre las nubes con una mentalidad circense errática. Mariposas y cebras y rayos de luna y cuentos de hadas; eso es todo en lo que ella piensa, cabalgando con el viento.

Cuando estoy triste, ella viene a mi lado y me regala un millar de sonrisas. Todo va bien, dice ella, todo va bien. Toma lo que quieras de mí. Lo que quieras. Vuela, Pequeña Ala.

5.4.11

Una caja rota.

Me acordé el otro día de los scugnizzi, de los niños perdidos, los que sólo saben dónde están cuando ya se han ido... vagaba cabizbajo en las tripas de un dragón de acero que reptaba bajo las aceras y las reses de oro negro... vi ojos cansados y callos en las manos y botas desgastadas y ropas cubiertas de polvo... los vi regocijados a la lumbre mientras la noche susurraba, bajo pieles de toro y vino, con sonrojados rostros que no encuentran su destino, no lloran, no duermen... siempre con desventurados globos y ratones en los bolsillos.

Vi el campo, hogueras calladas y tumbas abiertas... los rayos del sol jugaban entre las ramas y sólo se me ocurría pensar: ¿En qué año estoy? Aquí no hay época que valga...

Vi aquel lugar entre las briznas de hierba, aquel al que llegas tras la escarpada colina... y me senté un minuto. ¿Qué queréis? No quiero pararme ahora. Aún no sé bien lo que tengo, lo que soy, lo que quiero... bueno, tal vez quiera ahora correr y gritar, tumbarme y susurrarle a alguien... cruzar un mar para ver el siguiente, cerrar los ojos, abrirlos después... mover los dedos, romper cosas, inventar otras... hay tanto que hacer, que me odio cuando me acuesto sin haber hecho nada.

16.3.11

¿Sucedió de verdad?

El otro día salió a la luz el tema de los sueños y la imaginación relacionados con la experiencia, no hubo tiempo a profundizar demasiado, más bien nada, pero lo dejamos como tema a discutir frente a un par de cervezas y bolsitas de té en Damasco, donde los barcos se ponen del revés para servir de cobijo.

Yo propuse, y de momento aún mantengo, que los sueños y la imaginación y las luces de colores y los globos y todos los animalillos que puedan asomarse al interior de la mente de alguien pueden ser considerados como experiencias válidas.

¿Nunca habéis sentido pavor en una pesadilla? ¿Verdad que sí? ¿Y por qué, si ese miedo es real, no se puede considerar como real al agente instigador del mismo?

Yo, objetivamente, he nacido en una ciudad ahí arriba, donde todo es verde y el mar se huele cercano, vivo ahora en otra más pequeña donde los adoquines te hacen tropezar y el horizonte es una línea naranja, he estado en otras tantas y he visitado parajes de una inmensidad tal que tienes que sentarte en la hierba y apretar los puños para poder soportar tanta belleza a tu alrededor y el, en este caso, agradable sentimiento de sentirte tan pequeño que ese lugar seguirá igual de puro cuando ya no estés.

Sin embargo, y a esto quería llegar, subjetivamente y según lo que yo entiendo como experiencia, he estado por todo el mundo, desde el más frío glaciar hasta el más seco desierto, en la más alta cima y en la cueva más inóspita, en Marte, en Júpiter y en la estrella Vega. He visto a hombres fuertes y barbudos fabricar las primeras herramientas y fui testigo de la destrucción de la Tierra en la VII Guerra Mundial. He muerto ya una vez quedando atrapado en el Pub Limbo, he bebido cerveza con Hunter Thompson y Bukowski mientras Allen Ginsberg nos recitaba versos de Aullido, he viajado en destartalados vagones de tren con Jack Kerouac y Alexander Supertramp, he navegado por la polinesia, he naufragado ya una docena de veces entre niños con caracolas y tesoros del capitán Nemo, he matado, he robado, he dado vida, he bailado por campos de fresas, he estado en Amsterdam, en Berlín, Los Ángeles, San Francisco, Nueva York, Chicago, Londres, Nueva Orleans, París... y he viajado en globo.

Y he viajado en globo y sé a ciencia cierta que lo he hecho porque es lo único en el mundo que no me podrán quitar. Eso, realmente, soy yo.

9.3.11

En la casa con globos de colores.

Ahora me siento como un Carl Fredricksen viendo cómo mi casa se despega del suelo con el impulso de cientos de miles de globos, apenas me dio tiempo a hacer el equipaje. Me llevo un espantapájaros esperando en la barra mientras un cerdo canta canciones a Jigsaw, un par de mimos danzantes y a Maurice convertido en cadáver de gala.


Más arriba están los Lumière con Méliès tomando café en un nido de canallas sentados sobre latas de película de 35mm. Un bolígrafo de un gel extraño reluce al sol del horizonte… hay demasiadas cosas que entonar de este espectáculo visual que me ofrece la vida.

Las alimañas que aparecen entre los arbustos para morderte el culo no son más que eso… cuerpos sin cerebro alimentados por la violencia que ellos mismos generan. No conseguirán sacarme más que este par de líneas.

Todo está bien otra vez y eso me gusta… no perfecto, por supuesto, pero hay que saber sonreír a las caras que se apartan y a los ojos que no te miran. De momento, iré buscando unas sandalias aladas que no me vayan grandes.

5.3.11

El Escarabajo.

Copos blancos como la nieve caían del cielo… de hecho… sí, era nieve.


Los infantiles hombres que terminaban su noche cuando la luna aún se estaba desperezando se revolcaban con la espalda en los charcos, caminando después con pose desafiante y autodestructiva. ¿Respeto? Respeto encontrarás haciendo algo por alguien y no con ceños fruncidos.

Entramos en la cueva, no estamos solos. Jimi, Kurt, Bob, Janis y Jim observan desde las paredes el desfile de curiosos personajes que pululan por la estancia. Un drugo baila el robot con una esquimal islámica, una banda de moteras lesbianas danzan en un corro privado junto con una cheer-leader con bufanda.

Empieza la hiperactividad, cientos de miles de ideas burbujeando en la cabeza, multitud de gestos vertiginosos, los dedos se agitan salvajemente mientras los pies no aciertan a orientarse igual uno que el otro.

-¿Hay algún cocodrilo en la sala?

-Lo siento, sólo es un caimán…

Conseguí capturar a esa musa que hacía cabriolas por las paredes en forma de sombra. El jabón no funcionaba, pero Tiger Lily me la cosió de nuevo a los pies.

Caballitos saltando y ardillas de colores.

¿Yo? Yo sólo bailo con Bad Boys, una cerveza y la antorcha olímpica en manos de otro. De nada sirve colgar boca abajo a una estrella de mar si no ves dónde tiene los ojos.


2.3.11

Río seco.

Parece que voy acostumbrándome a largas temporadas de sequía en el cauce de palabras de mis adentros... no me gusta.

Recuerdo cuando hace tiempo conseguía tener un tema del que escribir cada día, aunque la calidad no fuese buena o las palabras estuvieran vacías... me sentía a gusto con poder decir algo a alguien.

Ahora no sé qué es lo que pasa, supongo que todo el mundo que se dedica a esto pasará por estas rachas -eso quiero pensar- pero me asusta imaginar que aquel arroyo del que brotaba cada párrafo haya dejado de fluir.

¿Qué es lo próximo que quiero escribir?

Sentado en el váter como estoy ahora no creo que consiga sacar más que otra mierda.
Te odio, Inspiración, cuando te fugas con otro.
Rafael Lechowski

13.1.11

Por siempre joven.

Curioso concepto el de juventud, según la R.A.E, es la edad que se sitúa entre la infancia y la edad adulta, también el estado o conjunto de jóvenes, así como los primeros tiempos de algo; pero la quinta definición que se ofrece, energía, vigor, frescura, es quizá la que mejor representa la idea de juventud que yo, como seguramente mucha más gente, tengo en la cabeza.

Es agradable como pocas cosas el ver a un viejo del que se diría que madurase ya, que vive según sus convicciones, impasible al tiempo, que no actúa acorde con su edad.

Y es que, siempre se dice eso de que la edad sólo es un número, pero casi siempre por boca de niños que quieren ser adultos, pobres inocentes... ser niño es lo mejor, cualquiera querría ser una suerte de Peter Pan entre indios y piratas, pero, lamentablemente es algo que tiene que pasar, algo que debe quedar atrás. Por suerte, esta regla no se aplica a la juventud.

Vive como un niño todo lo que puedas, el siguiente paso no es tan difícil como parece y puede que incluso más emocionante. Ser joven es descubrir, experimentar... jugar en la cancha de los mayores. Vivir para siempre.

12.1.11

La Bestia de muchos colores.

Hacía ya tiempo que no escribía nada, el temprano y fugaz éxito hizo que olvidase las páginas que aún quedaban en blanco al pasar las ya escritas convertidas en billetes. Me sentía sucio, ¿a mí ésto? Yo nunca había querido que rostros anónimos me reconocieran, ni que al meter las manos en los bolsillos salieran papeles de colores. ¿Por qué me sentía tan cambiado?

Desde aquello nada fue a mejor, pero tampoco tan mal... supongo que descubrí el veneno a tiempo y pude chupar la herida y escupir algo. Tiré la ropa nueva, baratijas y caprichos... todo, o al menos todo lo que no me había tirado a mí al predecir la inminente decadencia, al oler una cartera que adelgazaba paulatinamente.

Heme ahí, en mi vieja y descuidada casa, solo, igual que antes, igual que al principio, que antes del principio.

Esbocé una sonrisa hacia mí mismo, ya casi estaba hecho.