«Hijo mío, tomas demasiado en serio al viejo Goethe. A los viejos, que ya se han muerto, no se les puede tomar en serio, eso sería no hacerles justicia. A nosotros los inmortales no nos gusta que se nos tome en serio, nos gusta la broma. La seriedad, joven, es cosa del tiempo; se produce, esto por lo menos quiero revelártelo, se produce por una hiperestimación del tiempo. También yo estimé demasiado en mis días el valor del tiempo, por eso quería llegar a los cien años. En la eternidad, sin embargo, no hay tiempo, como ves: la eternidad es sólo un instante, lo suficientemente largo para una broma».
Hermann Hesse
El lobo estepario
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28.2.12
El sueño en el Águila Negra.
13.1.12
Del naranja y negro Princeton.
Descansaba relajadamente en mi cuarto después de tediosas
horas de estudio, acompañándome estaban las palabras de un Jack Kerouac
abandonado de todo, incluso de sí mismo, en una destartalada cabaña en Big Sur, CA.
Él vive en estos capítulos soledad bañada en la Paz más
absoluta, gozando con los colores del cielo, hablando con el mar… Retrata aquí
la belleza del mundo, y critica muy sutilmente a una sociedad manchada de
materialismo e incapaz de ser feliz. También comenta, y a esto es a lo que
quería llegar, la novela de Hermann Hesse El
lobo estepario (la cual está ahora mismo en mi lista de títulos esperando
en mi anaquel) y cito:
(…) lo cual resulta para mí infinitamente más interesante que la estúpida y absurda novela ‘El lobo estepario’ que está en la cabaña y leí con indiferencia, un viejo estúpido denunciando el “conformismo” actual, mientras se cree todo el tiempo una especie de gran Nietzsche, viejo imitador de Dostoievsky con 50 años de retraso (se siente torturado en lo que llama un “infierno personal” ¡porque no le gusta lo mismo que le gusta a los demás!) – Es mejor contemplar al mediodía el naranja y negro Princeton de las alas de una mariposa – Y lo mejor de todo es ir de noche a la costa a escuchar el sonido del mar.
Es curioso que la opinión del que quizá
sea mi escritor favorito influya tanto en mi prejuicio hacia una novela que aún
no he leído –y que ardía en ganas de leer- Sin embargo, no me dejaré convencer
tan fácilmente y seguiré con mis planes de leerla antes de marzo.
También me llama la atención que muchas veces, hace no tanto
tiempo, yo me sentía en ese “infierno personal” por sentirme demasiado
diferente, y estoy convencido de que, de haber leído El lobo estepario en aquella época estaría ahora más encerrado en
mí mismo y no podría ser feliz, pues no sabría apreciar del todo esas alas de
mariposa como sé hacerlo ahora.
Duluoz, te debo una más.
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