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14.9.15

Patafísica de una silla.

Hoy me senté en una silla. A cada lado, sendos sofás, y sin embargo escogí esta silla. Coloqué una toalla doblada a modo de cojín y ahí mismo acomodé mi propio culo y ya no me moví. Por supuesto me levanté esporádicamente para ir al retrete o para agarrar otra cerveza, pero hasta ahí la aventura de hoy. Hoy, solo, me senté en una silla.

La rectitud de mis ángulos —véanse rodillas, cadera y codos— sólo se ve desnudada por la curva de mi espalda que me dolió por la mañana. Y por la forma de mi cráneo. Y por las formas que imagino.

No he sido un despojo hoy, y eso es justo lo que me preocupa. Dediqué las horas en la silla a algo que sirve para algo y de todas formas creo que ha sido un día perdido. Pero no por sentarme en una silla, desde luego.

Hubo un punto en que terminé ese algo para algo y lo terminé con un punto.

Y después volví a estar solo, sentado solo en una silla.

Me dije: ¡Haz algo más!

Me dije: Sí, ¿pero qué?

Sentado en una silla no hacen falta más que las manos y del cuello para arriba. Y si acaso la barriga. Que se nos llene, que se nos rasque.

Escribí otra vez. Ayer lo hice también, pero no en esta silla.

Ahora estoy oblicuo.

Ahora estoy sentado.

Me dije: Escribe lo que sea, que más da, si ya está todo inventado.

Me dije: ¿Qué tal sobre que hoy me senté en esta silla por yo que sé y no me salió mal del todo aunque al final no haya hecho nada?

Después me miré el ombligo.

Después seguí sentado.

Hice inventario de todo aquello que tenía a mi alcance —véanse bolígrafo, papel, papel, tabaco—. Pero detengámonos aquí y démonos cuenta de que sólo son cosas, como esta cosa o esta silla; que lo que está alrededor de lo que está alrededor se tiene siempre, esté uno de pie o tumbado.

En fin.


Me levanté al despertar y desde entonces estoy sentado.

Vincent Van Gogh

11.1.13

Pequeño estudio patafísico sobre las pelusas.



Las pelusas son la forma física de las almas que han dejado su cuerpo mortal y se han sentido atadas a un lugar concreto, por lo tanto no pertenecen al reino animal ni están emparentadas con las medusas, estudios recientes del Instituto Nacional de Polvos y Suciedades de Aspen, Colorado indican que podrían compartir antecesores con las abejas. Actualmente se desconoce la existencia de pelusas en el espacio, pues no son muchas las personas fallecidas en tal lugar, pero se considera posible que puedan habitar en varios planetas ya que su respiración es muy escasa y admiten tanto el oxígeno como el carbono. Lo de las pelusas parlantes quizás deberías preguntárselo a Hunter... al ser almas en pena, seguramente sean del Atleti, pero esta cuestión también está relacionada con la afición de la pelusa en su fase humana (se cree que también pueden surgir de animales muy domesticados o estrellas de cine). El nuevo gobierno de Mariano Rajoy ha dejado claro que el mantenimiento de las pelusas no está recogido por la Constitución por lo que se puede echar a una pelusa de forma legal, siempre y cuando se llame a una perrera o a los cazafantasmas. Las pelusas no menstrúan, pero cada aproximadamente 8,3 días comienzan a generar bolas de una pelusa más densa similar a las pelotillas del ombligo (otro ente a tener en cuenta para su estudio). Personalmente no sé si beben o si son de fiar, desde luego no dan mucha conversación, pero sí que se pueden clonar por el método de mitosis. Se calcula que las pelusas tienen una temperatura de combustión de 145ºC más o menos, pueden volar grandes distancias sin descanso, superando incluso al gran albatros. Respecto a los celos de las pelusas, son muy comunes, llegando incluso a ponerse celosas de sí mismas después de reproducirse por mitosis, dicen: "Esta pelusa se parece demasiado a mi". Se podría decir que las pelusas ya nacen en estado adulto, pero según la Convención de Ougadougou de 1978 se considera adulta a una pelusa que supere los 6 centímetros de diámetro. Únicamente es legal apostar en carreras de pelusas en España, los países del Benelux y en Nueva Zelanda. No hay razas verdaderamente diferenciadas, pero sí rasgos diferenciales como la ausencia/abundancia de pelo púbico o migas de pan residuales. La pelusa del ombligo no tiene alma, por lo que no se le puede relacionar intrínsecamente con la pelusa doméstica. Creen en las conspiraciones, y culturas como los Amish las consideraban como ejércitos satánicos que buscaban destituir al hombre como especie dominante, pero lo cierto es que siguen las doctrinas de Bob Marley, Timón y Pumba con el lema "Don't Worry, Hakuna Matata". Las pelusas se alimentan principalmente de otras pelusas.

Escrito originalmente el 31.1.12