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28.2.12

El sueño en el Águila Negra.


«Hijo mío, tomas demasiado en serio al viejo Goethe. A los viejos, que ya se han muerto, no se les puede tomar en serio, eso sería no hacerles justicia. A nosotros los inmortales no nos gusta que se nos tome en serio, nos gusta la broma. La seriedad, joven, es cosa del tiempo; se produce, esto por lo menos quiero revelártelo, se produce por una hiperestimación del tiempo. También yo estimé demasiado en mis días el valor del tiempo, por eso quería llegar a los cien años. En la eternidad, sin embargo, no hay tiempo, como ves: la eternidad es sólo un instante, lo suficientemente largo para una broma».
Hermann Hesse
El lobo estepario


6.11.11

Poemas taciturnos esperando al sol.

En cierto modo me gusta la suciedad. No en el sentido estricto de la palabra, lo estricto es serio, me refiero al sentido espiritual de suciedad.
Suciedad significa que ocurren cosas, y nunca se repiten demasiado, se suicidan con gusto para dejara paso a nuevas cosas. La NATURALEZA es sucia y ser limpio es aburrido.
Yo aprendí de los animales antes que a correr. Yo ya me imaginaba historias antes de vivir ninguna. Yo ya gasté muchos bolis, y no sólo eso, también os robé alguno para terminar... esta frase.

*  *  *

¿Habrá de verdad gente en el mundo muriéndose de hambre por su ARTE? Me refiero a ahora mismo. Yo tengo suerte y unos padres que me cuidan como... eso, padres, pero tal vez incluso mejor.
Es todo una locura, ¿de qué viviré yo? y no lo digo desde la vagancia y el parasitismo, lo digo desde el suspiro del artesano inválido en su menester.

*  *  *

El tiempo pasa muy despacio ahora, puedo verme surcando el ya irritante tópico de los ríos de tinta. Veo cada árbol en la orilla, cada tronco muerto atorado entre las rocas fluviales. Si estas líneas no avanzan más deprisa no voy a tener tiempo para llegar al mar, es decir, al final. Es curioso que el final, o la muerte, se relacione con algo tan inmenso. Como la NADA que no es tan diferente del TODO.

*  *  *

Campanas en el templo, como los brindis en un bar. Billy el niño al galope por Nuevo México, hace tiempo que esquivó aquella bala. Cabalga por la tierra de Frisco, de Jack London, la tierra de sangre y ferrocarril. La perrera del dios PRISMA DE LUZ y sólo un par de ojos.

*  *  *

No puedo evitar al cerrar los ojos verme tumbado en un prado orientado al oeste, bajo la sombra de un roble mirando aquellos ojos, castaños y de todos los colores y todas las almas que puedan caber en unos sencillos ojos humanos.

*  *  *

Tal vez sea mejor dejarlo por hoy, parecía hace un rato que era mañana... ¿o era ayer? Da igual, el sol me ha vuelto a alcanzar con los párpados abiertos. Yo pienso que es de mala educación acostarse antes que la luna, que es la única que nos aguanta por las noches mientras la ignoramos.

Línea final, punto.

5.11.11

Curiosidad y cerveza.


-Lo importante es sentirse bien con uno mismo-le dije a Leonard al volver a sentarme a la mesa después de pedir la tercera ronda de cervezas. Es curioso, no recuerdo de qué estábamos hablando antes de levantarme. -¿De qué estábamos hablando?-me preguntó con la mirada perdida tras pegar un trago. Llevábamos una hora escasa en el Hyde Corner, nuestro templo de cerveza, dianas, café y periódicos matutinos.

¿Qué hago aquí? ¿Qué sitio es éste? Me resulta familiar pero… ¿Por qué todos hablan francés? ¿No estaré en…? No. No. Imposible. Me termino esta cerveza y me marcho.

-¿Quieres jugar?
-¿Perdona?
-Si quieres echarte unos dardos, hemos puesto partida para tres y nos falta uno. ¿Te apetece?
-Claro… esta pinta tiene poca conversación.

La barra metálica y brillante. Un personaje con chupa de cuero y camiseta de AC/DC muy borracho dando golpes a mi barra metálica y brillante. Leonard y yo olvidamos sus gemidos y apuramos nuestras copas, el barman está más borracho y no tenemos prisa, yo me había prometido escribir todos los días y no beber en lunes, pero estamos de celebración, amigos, he dado mi primer paso en el camino sin ni siquiera moverme. Quiero sentirme bien conmigo mismo  y para eso me olvido de todo lo que no tiene lugar allá donde iré. Siempre, toda mi vida, he tenido sueños y no objetivos. Ahora tengo un solo objetivo y es el de vivir mis sueños, contento con lo que venga, porque el que-no-venga-nada es demasiado triste, como una tela de araña colgando de todo y nada.

Tenemos una radio sin baterías, y entre ruidos grises se escuchan cuchicheos, sonrisas de payaso y sombreros grandes. Otro trago y otro trago, para acabar solo en una cama que no es mía. ¿Y qué hago aquí? Hace tiempo que Leonard se perdió en la noche, hace tiempo que la noche se perdió en el día. Voy haciendo eses bajo el sol temprano con una sonrisa en los labios por debajo de la que ya estaba pintada. No sé de dónde vengo, y no estoy muy seguro de a dónde voy pero, ojo, tengo esa sonrisa.

SOY DEMASIADO DIFERENTE A LO MÁS PARECIDO QUE HAY.

Quieren que me deje de tonterías y ESCRIBA. escriba algo SERIO. Yo sólo sé lo que me dijo Tom Zé, “¿Por qué esa manía enferma? ¿Esa preocupación por parecer tan serio?”.

Pues, sin tonterías, quiero encerrarme y escribir de verdad. Quiero irme, no para siempre, sólo por un tiempo, y terminar de descubrirme. Que todos mis amigos me envíen cartas, ahora sí que leo lo que ponen las cartas, quiero leerlas, quiero que haya gente que me quiera contar cosas, quiero que haya gente que quiera escuchar las mías. Quiero no poder quitarme nunca esta sonrisa.