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29.10.12

El lado oscuro de los lunáticos.


         Desde hace ya algunos años me dejo arrastrar de vez en cuando por  desquiciadas aguas, esto es porque cuando tienes mucho tiempo libre siempre hay un poco que se te escapa, un pequeño retal —o tal vez no tan pequeño— que te apetece perder por ahí y que se quede empapado y sucio en un charco de una calle aleatoria. En cualquiera de esos charcos, siempre hay un puñado de lunáticos que han perdido sus retales.

         Matt Terrace vive en el caos del Hércules que cambia las armas por un balón de fútbol, en el charco lleno de hierba y en las barras de bar con una cerveza o una copa de whisky patrio oscilando en su mano como un centro de gravedad obtuso.

         El ajetreo de los borrachos del parchís sin anestesia me hace sangre y resaca y me olvido de las caras y no hay nada que quiera ser recordado porque su casa es el charco; y al final, mirando las figuras que se forman en la disipada espuma de la bañera —¡Eso parece un perro, eso un hombre con sombrero!—, el agua se enfría y yo me quedo dentro de mi culo triste.
        

18.12.10

Desconocido cualquiera.

Una vez lo vi, en un bar ¿dónde si no? Estaba solo en la barra, yo también por cierto, se pedía una cerveza con un libro en la mano y dejaba que la espuma se fuese disipando y todas las burbujas se liberasen en el aire.


Pasaba las páginas pausadamente, nunca mojaba su dedo en saliva para ayudarse, leía y leía, y sus ojos iban de izquierda a derecha sin detenerse en algún punto vacío.

Yo, sin embargo, me limitaba a observar bebiendo una cerveza tras otra. Nada de botellas, me sentaba al lado del grifo y dejaba que el camarero practicase con vasos calientes y recién lavados.

¿Quién era? Porque hasta que no me desperté al día siguiente con mi dolor de cabeza y mis gargajos en la garganta no me di cuenta realmente de que había pasado la noche envuelto en humo de vainilla y zumos de cebada mientras ponía el ojo en un desconocido cualquiera, interesante.

No se lo dije a nadie, yo siempre he odiado que alguien me dijese que había conocido a alguien interesante, me siento mal, e infravalorado. Es normal que una persona como yo se infravalore, a veces demasiado, pero cuando alguien te dice que no llegas a ser tal como creías, realmente te cuestionas si no estás haciendo el gilipollas con tantas palabras y puntos y comas, alguna exclamación de vez en cuando, pero siempre un interrogante que te dice ¿por qué?

No le volví a ver, pasé un par de noches en la misma tasca de siempre esperando que entrase por aquella puerta, abriese su libro, pidiese una cerveza y la dejara morirse. Pero nunca apareció.

No le echaré de menos ¿por qué? Las amistades están ensalzadas, un desconocido no me va a quitar el sueño.

Pero sigo aquí, con mi cerveza y mi pluma, pensando en que ahí fuera hay más gente, y no la sé ver.

14.3.10

Notas de varios borrachos II (XIV).

Lo que parpadeamos en un día es igual a 15 minutos con los ojos cerrados... ¿cuántas cosas nos perdemos de esta forma en toda una vida?
Javi Gil
Los dedos... ¿ojos? espuma en la cabeza y los labios con sangre.

No vuelvo a apostar -por mí-.

Siempre jugamos a hacer puntería con el meado.

Y yo aprendí a hacerlo mirando a las estrellas...
¿?
Yo en mi sitio, en mi barra, en mi bar bebiendo whisky... si no ni de coña.

Quizás mañana.

No existe el "sin rumbo", cogemos el camino que, en el fondo, queremos coger. ¡Borrachos!

Tengo frío, en verdad no, es simplemente hyperbolicsyllabicsesquedalymistic con Isaac Hayes, protagonizado por Paul Village.

4.2.10

Notas de varios borrachos I (IX).

Paint it, black. (La parte del final, lo de pa pa pa pa, papapapa pa pa pa papapá...!!)

Una ciudad hecha de mierda y basura.

Te vamos a pinchar el coche. No las ruedas, el coche entero. Te va a caber en el bolso, cabrona. No, en el bolso no, en el bolsillo... pero en el del culo, que es más pequeño. ¡No! en el secundario de alante ese que está dentro del otro y no te cabe ni el dedo. Ahí va a entrar tu coche. 0,5.

Así lo hago desde siempre, ir trompa y de un trompazo saltarte los dientes.

Es un milagro, como puertas astrales en las mangas.

Tenía que volver al fango para poder sacar los pies de él.

El Presente son recuerdos
que quedaron enterrados.
El futuro son los sueños
que murieron del pasado.
Javi Gil.
Y dice la gente:
¡fumas demasiado kake!
¡Siempre viviendo enajenadamente!
Por eso nunca estoy presente,
ni siquiera ausente,
sino disperso en el ambiente.
Savino.
-¿Por qué no miras a los ojos a todo el mundo?
-No todo el mundo merece la pena.

¿Quién quiere moverse pudiendo escribir?

El humo, quizás tinta o espuma... lo que maneja esta cabeza que sin ello no funciona... puede como otro robot, otro borrego de la costumbre... tu puta madre, me cago en mi hígado y mis pulmones.

Y es el mejor, como el que lleva calcetines diferentes.

No hay que vivir aquí... sea donde sea.

Me faltaste tú.