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20.9.12

Con la mirada perdida en el encuentro de cielo y mar.

No hacen falta más que tres ingredientes. Al primer vistazo pueden parecer sencillos, pero, visto con los ojos brillantes, nada lo es.

Necesitamos en primer lugar un buen puñado de fina arena, tal vez dos. Con todas sus pequeñas partículas relucientes y sus conchas abandonadas. Un buen manto del color de las páginas viejas donde enterrar los pies y sentir el latido de la Tierra al rodas. Un sitio donde sentarse con las piernas cruzadas y observar el resto.

Después es necesario un buen cubo de agua salada, tal vez dos. Con todas sus espumosas olas y sus secretos olvidados. Un vasto desierto líquido del color de la tinta —azul en el día y negro en la noche— donde empaparse el cuerpo y bañar el espíritu para limpiar lo malo. Un sitio donde dejarse llevar con el cuerpo relajado y dejarse mecer por el rumor de las olas.

A todo esto falta aún una gran cucharada de cielo, tal vez dos. Con todas sus pequeñas estrellas titilantes y sus vaporosas nubes conversando en secreto a merced del viento. Una infinita cúpula ora celeste ora azabache donde fijar la mirada perdida y dejar la mente volar. Un sitio donde sentirse tan pequeño como un grano de arena o una gota de agua o una estrella diminuta y, aún así, parte del mismo todo.

Pues todo, hasta el encuentro de cielo y mar, está formado por cosas muy muy pequeñas. Y desde luego, caben muchas.

6.11.11

Poemas taciturnos esperando al sol.

En cierto modo me gusta la suciedad. No en el sentido estricto de la palabra, lo estricto es serio, me refiero al sentido espiritual de suciedad.
Suciedad significa que ocurren cosas, y nunca se repiten demasiado, se suicidan con gusto para dejara paso a nuevas cosas. La NATURALEZA es sucia y ser limpio es aburrido.
Yo aprendí de los animales antes que a correr. Yo ya me imaginaba historias antes de vivir ninguna. Yo ya gasté muchos bolis, y no sólo eso, también os robé alguno para terminar... esta frase.

*  *  *

¿Habrá de verdad gente en el mundo muriéndose de hambre por su ARTE? Me refiero a ahora mismo. Yo tengo suerte y unos padres que me cuidan como... eso, padres, pero tal vez incluso mejor.
Es todo una locura, ¿de qué viviré yo? y no lo digo desde la vagancia y el parasitismo, lo digo desde el suspiro del artesano inválido en su menester.

*  *  *

El tiempo pasa muy despacio ahora, puedo verme surcando el ya irritante tópico de los ríos de tinta. Veo cada árbol en la orilla, cada tronco muerto atorado entre las rocas fluviales. Si estas líneas no avanzan más deprisa no voy a tener tiempo para llegar al mar, es decir, al final. Es curioso que el final, o la muerte, se relacione con algo tan inmenso. Como la NADA que no es tan diferente del TODO.

*  *  *

Campanas en el templo, como los brindis en un bar. Billy el niño al galope por Nuevo México, hace tiempo que esquivó aquella bala. Cabalga por la tierra de Frisco, de Jack London, la tierra de sangre y ferrocarril. La perrera del dios PRISMA DE LUZ y sólo un par de ojos.

*  *  *

No puedo evitar al cerrar los ojos verme tumbado en un prado orientado al oeste, bajo la sombra de un roble mirando aquellos ojos, castaños y de todos los colores y todas las almas que puedan caber en unos sencillos ojos humanos.

*  *  *

Tal vez sea mejor dejarlo por hoy, parecía hace un rato que era mañana... ¿o era ayer? Da igual, el sol me ha vuelto a alcanzar con los párpados abiertos. Yo pienso que es de mala educación acostarse antes que la luna, que es la única que nos aguanta por las noches mientras la ignoramos.

Línea final, punto.

10.4.11

No soy yo.

Todo estaba mezclándose, no ahí fuera, sino en la coctelera de mi cráneo. Era todo, palabras sueltas y democracia y chancletas y palos rotos y… no sé, quise llorar las palabras y sólo salió sal, quise vomitarlas y sólo salió bilis, quise escribirlas y la tinta impregnó de azul mi mano izquierda.


Creía que lo había visto, bueno, creo que lo creía, pero más tarde me di cuenta de que no eran más que luces bailando y engaños de la cerveza. Aunque… pensándolo bien, fue real. Puedes intentar convencerte de lo contrario pero en el fondo… en el fondo no es más que un insulto a tus oídos susurrado desde dentro.

Quiero sonreírme, y, de hecho, lo hago. Me siento a tomar el aire y lanzo balones naranjas a las palomas que se cruzan por mi camino. Miro a la gente. Respiro. No, no me gusta… ni siquiera puedo guiñarle un ojo al espejo. No hay más, no tenía que decirlo, todo estaba mezclándose y a nadie parecía importarle.

27.3.11

Hombres con peceras por barriga.

La gente mea, la gente caga, la gente vomita, folla y muere, toma la decisión incorrecta sin saber que la otra también lo era. Llora, ríe, sueña, ama, odia... se quita los calcetines y piensa en no ser vieja. Sigue señales, omite leyes, descifra las matrículas de los coches.

Escribe con tinta azul poemas, y hombres con peceras por barriga. Nadie va a casa. Todos viajan en cajas de cristal hacia lo que ellos creen que es el cielo, mientras que pocos piensan en que en las mismas, de madera, dormirán bajo tierra.

Todo hace ruido y yo me siento a tender la ropa mientras cualquiera me cuenta historias de armadillos borrachos y loros sin plumas que fuman en pipa haciendo pompas de jabón mientras se ajustan sus monóculos escupiendo en los libros viejos y quemando las ramas del árbol más viejo de mis ojos.

Se rompió. Aquel embalse en el que nos bañábamos quebró sus murallas y corre libre por la ladera. Agua y fango, piedras, hojas... pero no huele mal, el pueblo sonríe mostrando los dientes que aún le quedan. Amarillos. El embalse mañana estará igual de lleno, y los peces harán glu-glu mientras saborean esa mierda que les echamos. Algunos de ellos, los más naranjas, brincarán cuando salga el sol, y las flores rosas frunzan el ceño por haber dormido esa noche solas.

La gente... la gente que yo veo no ve esas cosas. No ven nada, y eso les encanta. Cartones y trozos de bolsas de plástico. Pum-pum. Seis hielos. Pum-pum.

Me da igual, mis peces comerán hoy un bistec. Mañana pastel de repollo y espero que pronto una fabada. Mis peces dirán también glu-glu con una sonrisa en los labios. Mis peces guiñarán un ojo a la luna y las nubes agitarán los brazos de un lado a otro mientras recitan los versos perdidos de un pobre loco encerrado en el disfraz de un cuerdo elegante que cabalga sobre jirafas en llamas y lee las muescas de las piedras que antaño fueron el plato de ciervos verdes y gordos.


Mis peces estarán bien mientras el embalse tenga agua.  Mis peces dirán que no a todo mientras afirman con la cabeza. Mis peces... mis peces... sí, mis peces estarán bien mientras el embalse tenga agua.

4.2.10

Notas de varios borrachos I (IX).

Paint it, black. (La parte del final, lo de pa pa pa pa, papapapa pa pa pa papapá...!!)

Una ciudad hecha de mierda y basura.

Te vamos a pinchar el coche. No las ruedas, el coche entero. Te va a caber en el bolso, cabrona. No, en el bolso no, en el bolsillo... pero en el del culo, que es más pequeño. ¡No! en el secundario de alante ese que está dentro del otro y no te cabe ni el dedo. Ahí va a entrar tu coche. 0,5.

Así lo hago desde siempre, ir trompa y de un trompazo saltarte los dientes.

Es un milagro, como puertas astrales en las mangas.

Tenía que volver al fango para poder sacar los pies de él.

El Presente son recuerdos
que quedaron enterrados.
El futuro son los sueños
que murieron del pasado.
Javi Gil.
Y dice la gente:
¡fumas demasiado kake!
¡Siempre viviendo enajenadamente!
Por eso nunca estoy presente,
ni siquiera ausente,
sino disperso en el ambiente.
Savino.
-¿Por qué no miras a los ojos a todo el mundo?
-No todo el mundo merece la pena.

¿Quién quiere moverse pudiendo escribir?

El humo, quizás tinta o espuma... lo que maneja esta cabeza que sin ello no funciona... puede como otro robot, otro borrego de la costumbre... tu puta madre, me cago en mi hígado y mis pulmones.

Y es el mejor, como el que lleva calcetines diferentes.

No hay que vivir aquí... sea donde sea.

Me faltaste tú.