O. se vio dentro de un cubo dentro de una burbuja que
flotaba entre más burbujas y así. Después se giró y cerró el círculo otra vez,
que es lo que pasa siempre. Se dijo: «Transmitimos nuestros errores de
generación en generación hasta que haya una que dé con la tecla y aprenda de
una vez o lo que llaman Nirvana». O. se puso las manos delante de la boca como
imitando un gran mostacho y entonces musitó: «Soy O. y hoy voy». Paparpadeó y
se mojó los dedos con la lengua para pasar de página, si es que sabe más el
viejo por viejo que por zorro. O., que solía caminar siguiendo las mariposas
azules esperando encontrar alguna amapola sola allá, fuera del muro. O. se
durmió hecho un ovillo o una oruga y después contó ovejas. O. hecho un círculo,
soñó: «La NADA es igual de grande que el TODO o, si no, ¿CÓMO?». Pero así le
pasaba a O. con casi todo, como al dodo. O. se desnudó para darse un baño y
cuando estuvo bien remojado y enjabonado se sumergió entre las burbujas y
entonces O. se vio dentro de un cubo.
Mostrando entradas con la etiqueta Nietzsche. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Nietzsche. Mostrar todas las entradas
6.5.14
29.5.13
(...) Yo sólo creería en un dios que supiera bailar. Y cuando vi a mi demonio lo encontré serio, grave, profundo y solemne; era el espíritu de la pesadez. Él es el que hace que las cosas se caigan. No se mata con la cólera, sino con la risa. ¡Venga! ¡Matemos el espíritu de la pesadez! Desde que aprendí a andar no hago más que correr. Desde que aprendí a volar no espero a que me empujen para moverme de un sitio. Ahora soy ligero, ahora vuelo, ahora me veo por debajo de mí, ahora baila un dios por medio de mí.
—Así habló Zaratustra, Friedrich Nietzsche.
13.1.12
Del naranja y negro Princeton.
Descansaba relajadamente en mi cuarto después de tediosas
horas de estudio, acompañándome estaban las palabras de un Jack Kerouac
abandonado de todo, incluso de sí mismo, en una destartalada cabaña en Big Sur, CA.
Él vive en estos capítulos soledad bañada en la Paz más
absoluta, gozando con los colores del cielo, hablando con el mar… Retrata aquí
la belleza del mundo, y critica muy sutilmente a una sociedad manchada de
materialismo e incapaz de ser feliz. También comenta, y a esto es a lo que
quería llegar, la novela de Hermann Hesse El
lobo estepario (la cual está ahora mismo en mi lista de títulos esperando
en mi anaquel) y cito:
(…) lo cual resulta para mí infinitamente más interesante que la estúpida y absurda novela ‘El lobo estepario’ que está en la cabaña y leí con indiferencia, un viejo estúpido denunciando el “conformismo” actual, mientras se cree todo el tiempo una especie de gran Nietzsche, viejo imitador de Dostoievsky con 50 años de retraso (se siente torturado en lo que llama un “infierno personal” ¡porque no le gusta lo mismo que le gusta a los demás!) – Es mejor contemplar al mediodía el naranja y negro Princeton de las alas de una mariposa – Y lo mejor de todo es ir de noche a la costa a escuchar el sonido del mar.
Es curioso que la opinión del que quizá
sea mi escritor favorito influya tanto en mi prejuicio hacia una novela que aún
no he leído –y que ardía en ganas de leer- Sin embargo, no me dejaré convencer
tan fácilmente y seguiré con mis planes de leerla antes de marzo.
También me llama la atención que muchas veces, hace no tanto
tiempo, yo me sentía en ese “infierno personal” por sentirme demasiado
diferente, y estoy convencido de que, de haber leído El lobo estepario en aquella época estaría ahora más encerrado en
mí mismo y no podría ser feliz, pues no sabría apreciar del todo esas alas de
mariposa como sé hacerlo ahora.
Duluoz, te debo una más.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

