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16.6.11

Toma mi mano y mira a la luna.

El truco es “olvídate”, deja de pensar, y creo que funciona.

Yo no sé hacerlo demasiado bien, pero al menos lo intento. Todos podemos mirar a la luna y pensar “la he visto más brillante” o, en cambio, decirnos que jamás veremos otra tan bella, ni peor, simplemente otra, y que siempre será una cara que nos sonríe en la oscuridad y no una simple roca flotando en el cielo.

Tal vez lo que me asusta es que olvidarme así, sin más, es como anular el sueño, afirmar que nunca será real; y eso es lo que no quiero.

Hay cercas de alambre por todas partes, no encuentro un sitio donde mi mente pueda descansar.

Me basta con ver vuestros ojos felices, y espero escupir el veneno que hay en los míos y luego echar tierra encima, pues me quema en las pestañas y no me deja colgar de ellas las historias que quisiera contarte algún día.

Algún día podré mirar de nuevo a la luna y sonreiré pensando en todos los momentos en los que lo pasé mal sin necesidad.


14.5.11

Que se me ha ido el sol.

Creo que no es mi culpa… si a veces mi sangre se pone negra y el aire de mis pulmones es una nube tóxica, si a veces soy el muñeco de un futbolín siempre enganchado a una barra a merced de lo que ordenen manos sudorosas de muñecas entrenadas.

Quiero quedarme aquí, ir a ningún sitio. Porque lo que busco estará en el lugar que no elija, y ni los árboles ni los búhos pueden cantarme al oído para que pueda dormir con una sonrisa.

Fue la solución, una pluma agitándose en el viento y yo escuchando sus notas, una cerveza y otra y otra y otra con gotas de whisky y tinta en la carne. Acostarme después de una luna que no quiere mirarme a los ojos… pues yo también estoy mal, que se me ha ido el sol.

No sé ni por qué me pongo así… supongo que todos tenemos derecho a sentirnos tristes de vez en cuando… que los bolígrafos corran y salten no significa que me gusten mis palabras ahora… hoy sólo odio esos rayos y truenos por no haber llegado antes, y porque mi quetzal se asusta y se pone a temblar entre mis hígados.

Tengo miedo. Miedo porque nada de lo que me imagino se cumple… y a ti te he imaginado demasiadas veces.

30.9.10

The Pusher.

¡Señoras y señores! Junto a mí un hombre al que mató el gobierno, huérfano de padre y madre. Dijeron que sabía demasiado.

La otra noche sucedió, después del concierto salió vestido de borracho a mear al callejón. Lo encontraron horas después, cuando ya se había ido todo el mundo. Un ataque al corazón, eso nos hicieron creer.

Aquel jodido tocaba de lujo.

29.5.10

Destino encontrado.

Quería homenajear hoy a Dennis Hopper, que lamentablemente ha fallecido hoy mismo en su casa de Venice, California a causa de un cáncer de próstata a los 74 años de edad.

Se podría hablar de su trayectoria como actor, o incluso como director, pero prefiero mencionar un poco la película por la que yo le tenía en gran estima, Easy Rider, de la que fue protagonista junto con Peter Fonda y Jack Nicholson, director y guionista.

Easy Rider es el viaje de dos moteros a lo ancho de los Estados Unidos, del más profundo oeste hasta los carnavales de Nueva Orleans. Es un viaje por la norteamérica de 1969, con sus granjeros, sus comunas hippies y los cerdos fascistas que odian a los "melenudos". Es, en realidad, un viaje por la libertad.

Por el camino se cruzan con un abogado loco y borracho representado por el incombustible Jack Nicholson, con el que viviran divertidas -y a veces no tanto- aventuras.

Con el mejor acompañamiento musical que se podía pedir, Jimi Hendrix y Steppenwolf entre otros, esta película es el símbolo de una generación a la que a partir de hoy, le falta un miembro.

El que está acostumbrado a viajar, sabe que siempre es necesario partir algún día.
Paulo Coelho