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18.4.20

Kippel.

Todo es Kippel. Lo que aún no es Kippel, terminará por serlo. Es un principio básico: todo el universo avanza hacia una fase final de absoluta kippelización. Kippel es, por ejemplo, un fanzine arrugado junto al váter; pero Kippel también es la dentadura postiza de tu abuela muerta, atesorada en el fondo del cajón de la mesa camilla, y también lo es el flamenco de plástico de tu casa de verano, las máscaras samoanas, los accesorios de toda clase, los periódicos, la propaganda que colma cada buzón… tu taza favorita, esa que tanto amas, es un pedazo de Kippel y ni siquiera sabe que tú existes. Kippel son las cajas de cerillas que guardaste por nostalgia de una época que no viviste, y también lo es ese diploma de la pared, los trofeos, la televisión, los libros de la estantería y lo que sea que te haya dado por coleccionar, incluso tu propio apéndice está hecho enteramente de Kippel. Kippel es todo objeto-cosa que, incluso antes de un primer uso, carece ciertamente de valor estimable y cuya utilidad es, cuando menos, del todo despreciable. Si uno se descuida, el Kippel tiende a reproducirse exponencialmente como los baobabs y no tarda en dominarlo todo. Y así.


editorial para JOROSCHÓ #1: KIPPEL

20.1.14

Sum.

Yo no soy un actor. Pero tampoco soy este amasijo de nervio y seso que veis aquí.

Tampoco soy ese trago de cerveza desesperado que me habréis visto antes.

Llevo un tiempo pensando en qué es lo que define a cada uno, qué es lo que nos hace ser nosotros mismos.

La noche antes de mi primera vez leyendo un público no pegué ojo. El mismo día no pude comer y apenas conseguía esbozar una sonrisa sin que un tembleque nervioso acechara en la comisura de mis labios. Todo fue bien al final, y yo me emborraché tranquilo. Pero tampoco soy nada de eso.

Paso mucho tiempo de veras colocado, y no soy ese. Más tiempo del que quisiera soy un hombre cuerdo, pero ese no soy yo.

Me he dejado el pelo largo, cuando lo tenía corto era el mismo.

Antes de ayer me afeité. Me he acordado porque antes alguien se fijó. No recuerdo haber notado cambio desde entonces.

Una vez hube leído en directo la primera, segunda, tercera vez, me di cuenta de que lo que yo leo no es mío. No es más que tinta seca de lo que algún día fui.

Así que, ¿Qué soy ahora? ¿Qué me define? Porque me he comprado ropa nueva y luzco igual ante el espejo. Terminé aquel libro y ahora estoy con éste. Mas sólo percibo que, si acaso, he crecido.

Yo no sé quién soy. Tal vez alguien pueda decir algo al respecto, pero yo no. Me he desconocido tantas veces que se me hace extraño pensar en que todos nosotros nos llamamos igual. Somos la misma persona y ni siquiera somos capaces de ponernos de acuerdo.

Yo no soy un átomo ni tampoco un Universo. No soy planta ni casi animal pero intento serlo. No soy más que nada. Soy un chispazo. Un zumbido. Un susurro. Una nota al pie de página que pocos de detienen a leer.

Soy lo que sueño. Soy todo aquello por lo que sonrío. No soy una mirada perdida, ni un resoplido tedioso. Pero sí un bostezo por la mañana y quedarme un rato más.

Creo que sólo soy yo cuando duermo.

¿Escucháis cómo suena?


Pues así.

13.1.14

Un auténtico desierto.

Llevo meses caminando por el desierto, tal vez años. Al menos una Era básica. Tanto he caminado que ya olvidé por qué lo hago. Sólo veo una línea a mi alrededor que es el horizonte dividiendo el Universo en dos mitades y no recuerdo el camino de regreso. El tiempo no existe aquí, pues el Sol siempre luce en lo más alto y no hay ni una triste sombra donde sentarme a descansar, así que camino.

Hace tiempo encontré una puerta de madera ennegrecida por el sol con bisagras oxidadas. Estaba ahí, de pie, en medio de la yerma planicie. Pero yo la ignoré ¿Para qué cruzar por una puerta cuando tengo aquí todo el espacio del mundo para campar a mis anchas?

Sin embargo esa puerta me sigue, la veo por el rabillo del ojo y me hace pensar en si tal vez es una salida. También en si de verdad quiero salir, si no estaré mejor aquí. Quizás la vida que vagamente recuerdo de antes de este desierto no haya sido más que un sueño y esto es lo que hay.

Pero si de verdad esta puerta es una salida y además me está siguiendo no tengo de qué preocuparme. Caminaré distraído un rato más y ya después, si eso, me aferraré a ese pesado pomo para cruzar el umbral, a ver qué pasa.

         Este mundo de los candados no resulta alegre, y uno permanece en él sólo con la cabeza, mientras que el resto del cuerpo está de este otro lado, siguiendo sus costumbres cotidianas.
         Cuando uno está en el mundo de los candados, siente ganas de llorar, aunque no lo manifieste. (…) y a veces uno siente que tiene una nube dentro de la cabeza y alrededor de las orejas; y es esta nube la que hace de candado. —Ermanno Cavazzoni (El poema de los lunáticos)
Jessica Torrant

28.1.12

Cruce de caminos.



Delirios perversos esta noche, en esta habitación de hotel de Sunset Boulevard en Los Ángeles, septiembre del ’69.
Una aventura espacial por las paredes con el barbudo rasta, como en Mescalito.
El agua silbaba frías notas por nuestros adentros y pasos suspensivos me pusieron alerta.
Todo es tan raro, me dijo, como si el Universo y el Dharma y el voodoo fuese todo un ser perfecto a nuestros ojos y las sirenas tuvieran cabeza de pescado y unas piernas sin depilar.
Los recuerdos se agolpan en mi cabeza, la uña arrancada, el 9,1… ¡ay! ¿¡Cómo seguía!?
Ejércitos en blanco y negro con tanques, pterodáctilos, Betty-Boops y Marilyn Monroes, llueven bombas y llanto y sangre sobre el barro.
Bonsáis boxeadores de pupilas enrojecidas, no recuerdo lo que pensaba antes… tal vez… soñé con aquella canción de Dylan, ya sabéis, “How does it feel?” ¿Qué se siente? ¿Qué se siente? ¿Al vivir sobre tus zapatos sin ir nunca a casa?
Me vi haciendo un alto en el camino para visitar los tranvías de Louisbon. Reconozco haber pensado también que hay que pisar el camino, no sólo leer cada cartel que salga al paso.

23.12.11

Un respiro entre las páginas.


Puede que parezca que he estado ausente, pero no es verdad, un poco sí, pero lo cierto es que he estado ocupado.
He estado escribiendo mi primera carta de amor, aunque aún no la he terminado, pero sé que lo voy a hacer.
También he estado pensando en si la vida es un sueño que parece demasiado real. A mí me gusta imaginármela como que ya conocemos todo, y rebuscamos con una mano invisible dentro de un enorme calcetín a rayas rojas y blancas. Dentro de él están todas las vivencias, lugares y personas; y las vamos sacando al azar. Luego nuestra mente nos engaña y mezcla todas estas cosas para que parezca que las vamos conociendo, cuando en el fondo ya lo sabíamos todo, porque todo es la misma cosa, todo es todo.
De momento también consigo hacer que se duerman el aguador de mis lagrimales, el monstruo verde, el apretar los puños y el chirriar los dientes; bajo el decreto de ¿ES DE VERDAD IMPORTANTE? todo así escrito.
Porque todo va a ir bien mientras tengamos unas pocas gotas de amor como las que llueven siempre sobre mi cabeza, hace tiempo que tiré el paraguas y dejo que me empapen bien.
Tan grande como es la mente humana… y el Universo capaz de albergar millones de ellas… para que haya quien sólo la ocupe en las uves dobles al final de las piernas y en cabrones de brazos verdes. Y me hablan de placer… Placer es observar el ascenso del humo mientras suena Breathe in the Air, Placer es saber que no necesito motivos para sonreír.
Porque la vida es como el bar, el bar no entiende de religiones ni de políticas, el bar está hecho para beber y pasarlo bien.
Con mi amnesia caótica, con mi algo en la mochila, mis etiquetas de Budweiser pegadas con saliva en esas botas… ¡Mira qué botas! ¡Qué guay!
Como los armadillos, que no son ni perros ni escarabajos, nosotros ninguno somos lo que creemos ser. Somos algo más. Y algo menos. Hemos nacido para ser siempre libres. Así que olvídate de este mundo. Tienes que crear otro.

13.9.11

La Navaja de Ockham.


-¿Qué te pasa, Paul? ¿Sigues pensando en ella?-me preguntó Aurora con sus ojos verdes intentando encontrar una respuesta en los míos, absortos en la tercera botella de König Ludwig. De vuelta en Umbrella Square después de tanto tiempo, pero no estoy triste ni melancólico, ¿por qué iba a estarlo? Todo va bien… sí, todo va bien. Supongo que hay gente como Aurora que parece saber siempre en qué estoy pensando, aunque ni yo mismo era consciente de mis propios pensamientos.
-Pienso en por qué no sé irme de todo aquello, de volver a tropezar con la misma piedra siempre que me sale al paso… pienso en por qué se empeña en ser una piedra.-contesté al final, tras medir cuidadosamente mis palabras.
-A ver, no lo veas así-me respondió-Es mucho más complicado.
-¿Qué sabes de la Navaja de Ockham?-inquirí con desdén, y Aurora se quedó con un rostro vacilante sin saber qué contestar.
A estas alturas de la historia, yo ya estaba algo cansado del asunto. Quizás no lo entendáis, y probablemente ni hoy ni mañana me ponga a explicarlo. Ya en varias ocasiones he dado pistas, pero, no se equivoquen, son pistas falsas, relatos febriles nacidos de un juicio basado en las conjeturas y delirios que flotan en el rechazo, aún aparente.

Acuerdo nº3: “No hagas suposiciones”.

-¿Qué es la Navaja de Ockham?-decidió preguntarme al final, mientras yo seguía con mi búsqueda interior de más vocablos poco frecuentes, decidiéndome finalmente por ser claro.
-Pues que todo es más sencillo que todo eso… joder, si hasta es fácil hacer que las cosas sean complicadas, ya lo estás viendo. Nos pasamos la vida intentando hacerlo todo difícil porque ¿cómo iba a ser esto tan simple? El problema es que no nos fiamos ni del jodido Universo y claro, nosotros no podemos no tener razón. ¿Pues sabes qué? Me he roto la cabeza y no pienso con claridad, nunca lo he hecho. Así que, si todo es tan complicado como dices, procura que no salte al vacío si no sabe dónde quiere caer.

 

24.4.10

Sin cabra no hay gloria.

Madre Tierra, mi sistema de soporte vital como soldado,
necesito beber tu agua azul, vivir dentro de tu arcilla roja, y comer tu piel verde.
Lleva mi cuerpo a través del espacio y del tiempo.
Eres mi conexión con el Universo y todo lo que viene después,
Yo soy tuyo, y tu eres mía.
Te saludo.
Ejército de la Nueva Tierra.
¿Qué se puede esperar de una comedia con George Clooney, Ewan McGregor, Jeff Bridges, Kevin Spacey... y la cabra, si no es que sea tremendamente divertida?