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17.3.12

La Corriente Detrítica.


         «El desierto es un entorno de revelaciones, un lugar de una genética y una psicología extrañas, de una sensorialidad austera, con una estética abstracta y una historia cargada de hostilidad  […]. Sus formas son audaces, incitantes. La mente queda presa de la luz, el espacio, la originalidad cinestética de la aridez, las altas temperaturas y el viento. El cielo del desierto es envolvente, majestuoso y terrible. En otros hábitats, la línea del horizonte se quiebra o se oscurece; en el desierto se funde con la bóveda que está sobre nuestras cabezas, infinitamente más vasta que la que se divisa en las grandes extensiones donde se despliegan campos y bosques […]. En este cielo panorámico, las nubes parecen más compactas y a veces la concavidad de su parte inferior refleja con magnificencia la curvatura del globo terráqueo. La angularidad de las formas terrestres del desierto confiere una arquitectura monumental a las nubes tanto como al mismo relieve […]. Es al desierto adonde se dirigen los profetas y los ermitaños, adonde van los peregrinos y exiliados. Es en él que los líderes de las grandes religiones han buscado los valores terapéuticos y espirituales del retiro, no para escapar de la realidad, sino para descubrirla».
Paul Shepard, Man in the Landscape:
a Historic View of the Esthetics of Nature.

George Hunter

23.12.11

Un respiro entre las páginas.


Puede que parezca que he estado ausente, pero no es verdad, un poco sí, pero lo cierto es que he estado ocupado.
He estado escribiendo mi primera carta de amor, aunque aún no la he terminado, pero sé que lo voy a hacer.
También he estado pensando en si la vida es un sueño que parece demasiado real. A mí me gusta imaginármela como que ya conocemos todo, y rebuscamos con una mano invisible dentro de un enorme calcetín a rayas rojas y blancas. Dentro de él están todas las vivencias, lugares y personas; y las vamos sacando al azar. Luego nuestra mente nos engaña y mezcla todas estas cosas para que parezca que las vamos conociendo, cuando en el fondo ya lo sabíamos todo, porque todo es la misma cosa, todo es todo.
De momento también consigo hacer que se duerman el aguador de mis lagrimales, el monstruo verde, el apretar los puños y el chirriar los dientes; bajo el decreto de ¿ES DE VERDAD IMPORTANTE? todo así escrito.
Porque todo va a ir bien mientras tengamos unas pocas gotas de amor como las que llueven siempre sobre mi cabeza, hace tiempo que tiré el paraguas y dejo que me empapen bien.
Tan grande como es la mente humana… y el Universo capaz de albergar millones de ellas… para que haya quien sólo la ocupe en las uves dobles al final de las piernas y en cabrones de brazos verdes. Y me hablan de placer… Placer es observar el ascenso del humo mientras suena Breathe in the Air, Placer es saber que no necesito motivos para sonreír.
Porque la vida es como el bar, el bar no entiende de religiones ni de políticas, el bar está hecho para beber y pasarlo bien.
Con mi amnesia caótica, con mi algo en la mochila, mis etiquetas de Budweiser pegadas con saliva en esas botas… ¡Mira qué botas! ¡Qué guay!
Como los armadillos, que no son ni perros ni escarabajos, nosotros ninguno somos lo que creemos ser. Somos algo más. Y algo menos. Hemos nacido para ser siempre libres. Así que olvídate de este mundo. Tienes que crear otro.

16.6.11

Toma mi mano y mira a la luna.

El truco es “olvídate”, deja de pensar, y creo que funciona.

Yo no sé hacerlo demasiado bien, pero al menos lo intento. Todos podemos mirar a la luna y pensar “la he visto más brillante” o, en cambio, decirnos que jamás veremos otra tan bella, ni peor, simplemente otra, y que siempre será una cara que nos sonríe en la oscuridad y no una simple roca flotando en el cielo.

Tal vez lo que me asusta es que olvidarme así, sin más, es como anular el sueño, afirmar que nunca será real; y eso es lo que no quiero.

Hay cercas de alambre por todas partes, no encuentro un sitio donde mi mente pueda descansar.

Me basta con ver vuestros ojos felices, y espero escupir el veneno que hay en los míos y luego echar tierra encima, pues me quema en las pestañas y no me deja colgar de ellas las historias que quisiera contarte algún día.

Algún día podré mirar de nuevo a la luna y sonreiré pensando en todos los momentos en los que lo pasé mal sin necesidad.


30.5.11

Hojas arrancadas...

¡Qué feliz es la suerte de la vestal sin tacha!
Olvidarse del mundo, por el mundo olvidada.
¡Eterno resplandor de la mente inmaculada!

Cada rezo aceptado, cada antojo vencido.
Alexander Pope

29.5.11

De Sol y el Anillo de Fuego.

Tal vez he estado demasiado tiempo alejado de estas páginas... si hay por ahí alguna mente enloquecida que haya echado de menos mis palabras, pido disculpas.

Me fui al Sol, qué lugar tan maravilloso.

Lo raro, lo que me extraña aún, es que a pesar de todo el conocimiento que ha entrado en mi quijotera en las últimas semanas, me resulta harto difícil expresarlo con palabras.

No sé qué más puedo decir. De nada.

Tal vez debería cortarme el felpudo, afeitarme las barbas y cambiarme de ropa; pero me pesa mucho el trono de mimbre donde asiento mis posaderas y leo y leo y leo sin enterarme de nada. Es terrible lo que puede llegar a madurar uno en unos pocos años.

El problema -que al mismo tiempo no lo es- es que estoy en un anillo de fuego, caí en él y las llamas crecieron... y quema, quema, quema...


7.4.11

Pequeña Ala.

-¿De verdad lo harías? ¿Te lo perderías... por mí?
-¿Por tí? Por ti yo me pierdo hasta mi entierro.

Ella camina entre las nubes con una mentalidad circense errática. Mariposas y cebras y rayos de luna y cuentos de hadas; eso es todo en lo que ella piensa, cabalgando con el viento.

Cuando estoy triste, ella viene a mi lado y me regala un millar de sonrisas. Todo va bien, dice ella, todo va bien. Toma lo que quieras de mí. Lo que quieras. Vuela, Pequeña Ala.

16.3.11

¿Sucedió de verdad?

El otro día salió a la luz el tema de los sueños y la imaginación relacionados con la experiencia, no hubo tiempo a profundizar demasiado, más bien nada, pero lo dejamos como tema a discutir frente a un par de cervezas y bolsitas de té en Damasco, donde los barcos se ponen del revés para servir de cobijo.

Yo propuse, y de momento aún mantengo, que los sueños y la imaginación y las luces de colores y los globos y todos los animalillos que puedan asomarse al interior de la mente de alguien pueden ser considerados como experiencias válidas.

¿Nunca habéis sentido pavor en una pesadilla? ¿Verdad que sí? ¿Y por qué, si ese miedo es real, no se puede considerar como real al agente instigador del mismo?

Yo, objetivamente, he nacido en una ciudad ahí arriba, donde todo es verde y el mar se huele cercano, vivo ahora en otra más pequeña donde los adoquines te hacen tropezar y el horizonte es una línea naranja, he estado en otras tantas y he visitado parajes de una inmensidad tal que tienes que sentarte en la hierba y apretar los puños para poder soportar tanta belleza a tu alrededor y el, en este caso, agradable sentimiento de sentirte tan pequeño que ese lugar seguirá igual de puro cuando ya no estés.

Sin embargo, y a esto quería llegar, subjetivamente y según lo que yo entiendo como experiencia, he estado por todo el mundo, desde el más frío glaciar hasta el más seco desierto, en la más alta cima y en la cueva más inóspita, en Marte, en Júpiter y en la estrella Vega. He visto a hombres fuertes y barbudos fabricar las primeras herramientas y fui testigo de la destrucción de la Tierra en la VII Guerra Mundial. He muerto ya una vez quedando atrapado en el Pub Limbo, he bebido cerveza con Hunter Thompson y Bukowski mientras Allen Ginsberg nos recitaba versos de Aullido, he viajado en destartalados vagones de tren con Jack Kerouac y Alexander Supertramp, he navegado por la polinesia, he naufragado ya una docena de veces entre niños con caracolas y tesoros del capitán Nemo, he matado, he robado, he dado vida, he bailado por campos de fresas, he estado en Amsterdam, en Berlín, Los Ángeles, San Francisco, Nueva York, Chicago, Londres, Nueva Orleans, París... y he viajado en globo.

Y he viajado en globo y sé a ciencia cierta que lo he hecho porque es lo único en el mundo que no me podrán quitar. Eso, realmente, soy yo.

11.2.11

Bliss! Happiness!

¿Dónde estaba el truco? Yo lo he encontrado.

He dejado de ver el sol pasar desde el sofá y he salido a perseguirlo... no me ha quedado demasiado tiempo por aquello de los exámenes, ya sabéis... taurina, fotocopias, tests, café, bolis en el bolsillo, no te olvides de dni, ojo que los fallos restan... pero bueno, he sido feliz y eso basta.

Ahora ya terminó todo eso, pero sigo alejado de un techo y cambié el pupitre con Red Bull y apuntes por prao con cerveza y Kerouac.

No necesito nada más.


El secreto de la felicidad es tener gustos sencillos y una mente compleja, el problema es que a menudo la mente es sencilla y los gustos son complejos.
Fernando Savater