(…) Y ahora me
veo en Nazaré, Portugal, disfrutando de quizá el mejor atardecer de mi vida en
el paseo marítimo con el sol alto y bermelho
y una Super Bock bien fría. Ayer cogí
el autobús de cinco horas y media Oviedo – Madrid con un chófer despreocupado y
tan sólo una mochila con algo de ropa y mi pequeño saco de tela de paracaídas
heredado. Cogí el tren de Méndez Álvaro a Villalba, donde me recogerían
Angélica y Tania con un Fiat Punto
tatuado con “Las judías que riegas son
las judías que crecen” lleno de aparejos de acampada y el perro Cosmos y la
perra Wanda. Pensaba que me llevarían a Segovia para salir al día siguiente
hacia mi obrigada Lisboa, pero cuál
es mi sorpresa cuando ponemos rumbo oeste con destino Leiria. —Las carreteras hacia la Libertad Absoluta siempre
van hacia el Oeste.
Nos detuvimos
pasadas unas horas, en algún lugar de la provincia de Toledo, salimos de la
carretera y montamos la tienda en un descampado reseco, con una luna casi plena
que nos bañaba en una irreal luz azul onírico. Juntamos palos secos y rastrojos
y encendimos una pequeña hoguera donde calentamos pan blanco con aceite y unas
rodajas de tomate. Angélica se acostó pronto, y Tania y yo charlamos y contamos
estrellas que parpadeaban en guiños de plata tan lejanos. Hablamos también de
nuestros náufragos y de nuestros principitos. No dormí demasiado en el duro
suelo, nervioso por los pasos de los fantasmas que hacían crepitar la hierba
seca.
Amanecimos
temprano y repetimos el menú de anoche para ponernos enseguida en marcha, no
sin antes ser descubiertos por un paisano con mono azul de trabajo
advirtiéndonos de que habíamos acampado en reserva natural.
Y el día
transcurrió en la carretera, eufórico como sólo se está cuando uno se desplaza
sin saber a dónde va a ir a parar, justo como un canto rodado, cruzando la
provincia de Cáceres con escala en Moraleja, y a lo ancho de Portugal pasando
por Fátima hasta este cielo púrpura que hace que el Atlántico se sonroje.
—Con la mirada
perdida en el encuentro de cielo y mar, bien despacito, parece que sentimos
toda la Tierra rodar.
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