Encontré mi templo budista, no estaba cruzando las grandes
cumbres de muy muy lejos, sino aquí, a dos pasos. «De vez en cuando necesitaba estar solo, pero no era un ermitaño. […]
En ocasiones pienso que hacía acopio de compañía para los momentos que sabía
que no tendría a nadie.» Hará dos años ya del día en que decidí escribir un
relato un tanto más ambicioso, en cuanto a extensión y calidad, y unos cuantos
meses desde que lo borré todo y me propuse empezar de nuevo. Ahora voy a tener
ese tiempo, un tiempo para hablar con el silencio de una morada vacía, para
comer y dormir en soledad, meditar, leer… escribir.
«La Soledad es la gran talladora del espíritu».
Federico García Lorca |
1 comentario:
No parece mal plan ese de acumular experiencias y luego estrujar la soledad para ser creativo... suerte!
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